El 8 de marzo de 1857, miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York con el lema ‘Pan y rosas’ para reclamar por las pésimas condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil. Sin embargo, el primer tratado internacional que recogió el principio de igualdad entre hombres y mujeres fue la Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945.

Fue en 1975, 30 años después, cuando acordaron celebrar el Día Internacional de la Mujer por primera vez el 8 de marzo. Esta fecha, dedicada a la mujer trabajadora, es un buen momento para recordar qué relación existe entre la Responsabilidad Social Empresarial y la perspectiva de género en cuanto al desarrollo sostenible.

Las políticas de RSE abogan por desarrollar esas oportunidades que equilibran el papel de las mujeres en el día a día de la empresa. Conseguir que desaparezca el denominado ‘techo de cristal‘ o que se corrijan las desigualdades de la brecha salarial entre sexos son metas que atañen a toda organización que tenga una preocupación por ser socialmente responsable también desde una perspectiva de género.

Es necesario entonces, un cambio de cultura en pos de mejorar las condiciones laborales de las mujeres que, sin ser tan extremas como en 1857, siguen peleando por sus derechos y exigiendo idénticos salarios por la misma tarea; igualdad de oportunidades en la promoción interna; la posibilidad de conciliar la vida laboral con las necesidades personales y familiares, y evitar cualquier uso o costumbre de carácter sexista, entre otros puntos.

Hoy, las mujeres bajo la consigna del #8M, celebran un día de lucha. Desde PRESENTE acompañamos esa iniciativa para lograr una sociedad con mayor igualdad de oportunidades.