Durante el mes de noviembre los 14.315 ejemplares de jacarandás que se encuentran en el espacio público comienzan a florecer, ofreciendo un espectáculo único de belleza con sus flores color violeta.

Los jacarandás fueron introducidos en la Ciudad por el reconocido paisajista Carlos Thays. Se comenzaron a plantar a finales del siglo XIX, y la especie se denomina jacaranda mimosifolia. Son autóctonos, del norte y noreste de la Argentina, naturalizado en Buenos Aires. Su color es violeta y lila-blanco en proporción ínfima.

Con el correr de los años el jacarandá se ha convertido en una de las especies más emblemáticas de la Ciudad, pretendiéndose incrementar su presencia hasta los límites que el espacio urbano y los criterios de biodiversidad lo permitan.

El objetivo es aumentar su participación en el arbolado urbano ya que es la especie de preferencia para generar nuevas alineaciones y reemplazar ejemplares que deben ser extraídas por diferentes causas.

La diversidad de especies contribuye a la menor incidencia de plagas específicas, y estéticamente a poder disfrutar de una paleta de colores específica según las estaciones.