A través de La Chocleada, una cosecha manual y colectiva de maíz donada por productores rurales, la ONG Movilizarse genera acciones solidarias y de consolidación de valores éticos, en comunidades que se unen para combatir el hambre y crecer en lo humano.

Con el claro objetivo de combatir el hambre, involucrar a las comunidades en una acción solidaria y ayudar económicamente a las organizaciones sociales que más lo necesitan, la ONG Movilizarse tiene en su programa La Chocleada el alma de su trabajo de transformación social. Desde 2006, organizan recolecciones manuales de una hectárea de maíz, donada por un productor rural, en el momento en que el producto está apto para su consumo como choclo o maíz seco. Como la misión de la organización es “combatir el hambre creando responsabilidad social”, los encargados de la cosecha son integrantes de la comunidad más cercana a la hectárea, principalmente alumnos de los colegios secundarios de la zona acompañados por docentes, padres y demás miembros de la comunidad, todos unidos, trabajando en equipo, en una acción solidaria. Los choclos luego son enviados a distintos comedores asistenciales del país. Y específicamente en las recolecciones de maíz seco, lo cosechado se comercializa para comprar alimentos no perecederos destinados a comedores asistenciales. Como forma de pago simbólica por lo cosechado, y bajo el concepto de RSE, se invita a distintas empresas pertenecientes a la comunidad, elegidas por los alumnos, a realizar aportes para instituciones sociales más débiles de esa misma comunidad. Hablamos con Nicolás Boero, Director Ejecutivo de la ONG, y con su responsable de Desarrollo Institucional, Luciana Andreone.

¿Cómo llegaron a diseñar esta forma de trabajo social?

Nicolás Boero: En 2001, en situaciones de saqueo, escuchamos a Mónica Carranza (responsable, lamentablemente fallecida, del comedor Los Carasucias, donde se alimentan más de 2000 familias en el barrio porteño de Mataderos) relatar cómo tenía muchas más bocas para alimentar, pero menos comida para entregar, porque los chicos ya no iban solos, sino también con los hermanos más grandes y, en algunos casos, con los padres. Ella dijo una frase que motivó a Sebastián Deym, productor agropecuario del sur de Córdoba que organizó la primera chocleada y que es el Presidente de la asociación, a hacer algo para colaborar. Viendo por televisión esta nota, escuchó que Carranza dijo que una cosa es hablar del hambre y otra es sentirlo. Entonces pensó qué podía hacer desde el campo para ayudar. Empezó a juntarse con amigos de su comunidad y en cinco años se hizo la primera chocleada, en el verano del 2006.

¿Qué balance hacen de estas acciones desde entonces y hasta el presente?

N.B.: El balance es muy bueno. Cada vez tenemos más chocleadas. Su realización siempre depende de la situación económica y del clima. Estos últimos cuatros años hubo inundaciones, sequías, que también afectan al programa.

Luciana Andreone: El programa empezó tímidamente. Hasta que Sebastián hizo un video, lo empezó a viralizar y a partir de entonces comenzaron a llamarlo de otros lugares para llevar la iniciativa. Así fue avanzando. Se fue dando un boca a boca, las comunidades vecinas de donde se habían hecho las chocleadas también se entusiasmaron. Y poco a poco, hemos realizado más de 30 chocleadas. Y con el avance, se fue perfeccionando el programa.

Ayudar requiere un saber específico, ¿cómo lo fueron adquiriendo?

L.A.: Al principio fue prueba y error. En las primeras experiencias, ya se fue viendo cómo llevar a cabo la parte técnica y también la social, específicamente cómo se incluía a la comunidad, porque el tema no era solo generar alimentos, sino también movilizar a cada lugar adonde íbamos para generar valores. Todo eso fue un proceso. Había que encontrar la mejor forma de involucrar a los chicos, para que tomaran conciencia de lo que estaban haciendo, de lo que se iban a llevar de esta actividad y en qué los iba a dejar pensando, a ellos y a la comunidad. Participan alumnos de los colegios, a veces los padres. También instituciones locales y municipalidades, en lo que tiene que ver con permisos, con ayudarnos a que ese día haya bomberos en la ruta. Hay cosas que se han ido corrigiendo y quedan seguramente otras para mejorar.

¿Cuáles son los valores más fuertes que se movilizan?

N.B.: Básicamente tratamos de promulgar el trabajo en equipo. Incentivamos la empatía, tratar de meterte en la cabeza la situación que está pasando el otro, sea cual fuese su necesidad. Sin esas dos opciones iniciales, no sería La Chocleada, porque tratamos de que una comunidad funcione como equipo y pensando en el otro, tanto en el envío de alimento a quien no conocemos como eligiendo una organización social de la propia comunidad a la que pertenecen los chicos, para darles una ayuda económica. Y son los chicos, de entre 15 y 17 años, los que van optando en qué ayudarán en su comunidad. Tratamos de que se involucren socialmente, con toma de decisión.

L.A.: También se incentiva la libertad. A ningún chico se le impone estar ahí. En los colegios, son invitados, nadie está obligado. Lo mismo pasa con las empresas que participan. La idea es que cada uno sea libre de formar parte, que tenga ganas de estar ahí. Porque el trabajo en equipo significa también que nadie te esté imponiendo nada. Y que tengas ganas.

Los valores se van instaurando en el mismo hacer, no es algo discursivo…

N.B.: Por la acción misma.

L.A.: Y con el cansancio que te da la actividad, te das cuenta de lo que hiciste, de la energía que pusiste para cambiar la realidad. Fue tu granito de arena.

¿Algo los sorprendió fuertemente en todo este tiempo de acciones solidarias?

N.B.: Sí, la motivación y las ganas que le ponen los chicos y la buena recepción que tiene en las entidades escolares. Ya está instaurada como actividad solidaria anual en muchos colegios, y declarada de interés municipal en muchos lugares. Eso es un orgullo, un honor. Y te hace sentir que esto está funcionando. Si no crece más, básicamente es por situaciones económicas. Porque el interés está en todos lados.

¿Cómo se puede ayudar?

N.B.: Son muchas las maneras. Por un lado, el aporte económico es la forma más simple y natural, pero también presentando esta idea a empresas que les pueda servir ser parte de Movilizarse, con voluntariado corporativo, porque les gusta el proyecto, lo ven transparente y deciden colaborar. Por otro lado, se puede ayudar contactándonos para generar un proyecto en una comunidad específica. Ahí vemos que se arme un equipo, porque hay que entender muy bien el programa para movilizar a la comunidad.

L.A.: Movilizarse no se llama así por nada, sino porque realmente es una movilización dentro de la comunidad, se tiene que armar el equipo, hay que conseguir la hectárea para recolectar. A veces pasa al revés, está la tierra para cosechar, pero no el equipo. Parece algo sencillo, pero no lo es tanto, son muchas las personas que participan, hay muchas voluntades en juego. Y para que todo funcione, cada uno tiene que cumplir su rol y llevarlo adelante.

N.B.: Lo que hacemos es acompañar, poner en práctica toda la experiencia que nos ha dado el trabajo de estos años, guiar a los participantes, ver cómo se va desempeñando cada etapa para mejorar el procedimiento el año próximo. Siempre estamos pensando propuestas nuevas. Somos un medio para que las empresas que quieren colaborar accedan a hacerlo en las chocleadas. Acompañamos, asesoramos, guiamos.

Ustedes también le ponen el cuerpo a la actividad, están en cada chocleada.

L.A.: Claro, por eso tenemos algunos límites para realizar estos eventos. Por más que la intención sea crecer más y más, no podemos estar presentes en todas las comunidades del país que tienen necesidades. Si se hacen un millón de chocleadas, perdería un poco la esencia, porque hay que estar.

N.B.: Todos los que organizan son voluntarios, eso es lo más grandioso. El año pasado participaron 5560 personas, todas voluntarias. Y el año anterior, 5800. Todas nos llamaron porque querían hacer algo por su comunidad. Son el alma del programa.

Estos programas intentan no tener relación con el asistencialismo, ¿es así?

N.B.: Sí, de hecho, las ONG que son beneficiadas por su comunidad también forman parte de la chocleada, que siempre es totalmente inclusiva. La idea es que participe el sector privado, el sector municipal, escuelas especiales, todo el que quiera está invitado a ir. Eso es lo más lindo que tiene. Y sin banderas de empresas ni municipales, la única que hay es la de la solidaridad. Solo se juntan 200 o 400 personas a cosechar, a dar una mano, a disfrutar del día, de la jornada solidaria que se generó en ese momento.

¿Cómo perciben la manera en que nos comportamos solidariamente como país?

N.B.: El argentino es solidario, lamentablemente han pasado muchas cosas por las cuales nos cuesta involucrarnos en este tipo de actividades, hasta que conocemos quién las maneja.

¿Somos desconfiados?

N.B.: Sí. De hecho, las leyes que rigen controlan constantemente desde dónde vienen los aportes, porque han existido irregularidades en algunas cuestiones de ayuda. Pero el argentino es muy solidario. Y, en nuestro caso, se van sumando cada vez más personas que nos acompañan con muchas ganas. Vemos también que hay mucha necesidad de accionar para los demás. Y Movilizarse es un medio para juntar todo eso, el que quiere colaborar y el que necesita ser ayudado.

L.A.: Con respecto a la solidaridad de las personas, es importante encontrar el proyecto, la actividad que a cada uno lo estimule y motive, aquello que le gusta. Y cuando un programa es serio, hay que conocer quién lo lleva adelante, a quién ayuda. Si es interesante, la gente se suma. Hay muchas personas que tienen ganas de colaborar. Y es esencial encontrar el programa del que verdaderamente te puedas sentir parte.

¿Cómo se sienten dando su energía a esta asociación?

L.A.: Lo que me parece más interesante es, profesionalmente, poder aplicar lo que venía trabajando en empresas privadas. Porque todo lo que podamos aportar, en el fondo, colabora para que haya más platos de comida y más movilización en las distintas comunidades del país. Poner nuestro grano de arena para que eso se lleve a cabo es lo máximo.

N.B.: Es muy gratificante dedicarle tanto tiempo a trabajar en el tercer sector. Y los resultados son muy distintos a los que uno consigue en el sector privado, porque ya no hablamos de un valor económico, sino social. Tiene otro sentido. Y nuestro día es siempre distinto, porque estamos tratando de generar cosas nuevas.

¿Puede decirse que la transformación no es solo de las comunidades donde trabajan sino de ustedes mismos?

N.B.: Totalmente. Es así.

L.A.: Trabajo en el tercer sector hace diez años, y la transformación muchas veces es más fuerte en uno que con lo que estás haciendo en las distintas comunidades. Claramente, esta es una elección de vida.

Otro de los programas

La ONG también impulsa el programa La Naranjada. Creado en el 2011, consiste en la cosecha manual de naranjas donadas por un productor. Los encargados de la cosecha son los integrantes de la comunidad más cercana a la plantación, principalmente los alumnos de los colegios secundarios, y mantiene los mismos principios de La Chocleada. Las naranjas son enviadas directamente a los distintos comedores asistenciales de todo el país. Como forma de pago simbólica por lo cosechado, se invita a distintas empresas a realizar aportes de dinero que será recaudado y entregado a las instituciones sociales más débiles de la comunidad a la que pertenecen los alumnos, las cuales son seleccionadas por ellos.

Cómo ser parte

Es factible ser parte del crecimiento de las acciones de esta ONG accediendo al sitio seguro para realizar donaciones y colaborando a través de tarjeta de crédito, débito o transferencia bancaria. También colaborando en la difusión de las distintas campañas de concientización y movilización que se generan en las redes sociales, realizando una donación para destinar al financiamiento de los programas de generación de alimentos que lleva adelante Movilizarse o con acciones de voluntariado corporativo, participando activamente en las chocleadas y naranjadas que realizan en todo el país. O donando un porcentaje de la venta de los productos o servicios que la empresa comercializa. Escribir a [email protected]

* Entrevista publicada en la edición 31 de PRESENTE (julio/agosto).