Claudia Armesto, Licenciada en Comunicación Social y especialista en RSE, comparte una interesante columna sobre los nuevos retos del mundo empresarial en materia de sustentabilidad.

Cuando hablamos de la rentabilidad, nos lleva a pensar sólo en la vinculación estrecha económica que conlleva este concepto. Si hablamos de empresas, hablamos de rentabilidad económica, que es el beneficio comparado con el total de recursos empleados. Cuando señalamos la rentabilidad social, pensamos sólo en ONG o empresas públicas, pero les advierto que hoy a nivel global cada vez las empresas privadas están pensando más en la responsabilidad social, o sea, en la rentabilidad social de sus negocios, y cómo pueden construir un negocio sustentable desde los tres aspectos involucrados: social, económico y medioambiental.

Como consultora de comunicación especializada en el nicho de la construcción y real estate, me he convertido en especialista sobre la tendencia del concepto de sustentabilidad que desembarcó en el mercado hace estimativamente 12 años atrás. Esta tendencia cobró impulso y generó un proceso de transformación paulatino que desembocó en nuevos productos con eficiencia energética, nuevos sistemas constructivos, una nueva conciencia ecológica, una búsqueda de que los desarrollos contemplen el menor impacto ambiental posible cuidando su entorno… Una industria sustentable.

Surgieron un millón de interrogantes y problemas de ruptura con el paradigma viejo de la construcción y el desarrollo inmobiliario y urbano  y apareció el concepto de urbanismo sustentable, que lo definimos como el emplazamiento de un emprendimiento inmobiliario en una zona geográfica respetando su entorno y brindándole un impulso de crecimiento económico y social utilizando eficientemente sus recursos.

Hoy escucho hablar de conceptos más macro como “ciudad sustentable”, “ciudadano sustentable” “país sustentable” y los convoco a pensar en  “empresarios sustentables” que creen negocios basados en una ética del cuidado dentro de los tres ámbitos de desarrollo del ser (social, económico y medioambiental). Empresarios que aboguen por la inclusión social dentro de su población de empleados, que cuiden los recursos ambientales, líderes cercanos a las necesidades y problemáticas comunitarias o del sector donde su empresa se desarrolla, directivos no corruptos sino éticos.

Sin dudas es un nuevo reto para las empresas y los directivos, pero es un lindo reto. En una conferencia, escuché al presidente de una compañía muy importante a nivel internacional decir “es fácil hacer buenos negocios”, porque planteaba que la innovación de las empresas debe ser y estar pensada para el mundo, contemplando nuevos modelos de negocio -como la economía circular- y el contexto ambiental de calentamiento global como urgencia universal. Fue una charla muy inspiradora para el futuro mundial.

Pensemos que desembarcamos en un consumo y en una compra cada vez más responsable que hacen posible una ecología integral desde el rol y la capacidad de cada sector de la economía. El desafío es trabajar en el conocimiento y visibilización de las compras estatales y privadas responsables y educar en el consumo. Las personas quieren consumir productos que sean rentables socialmente, que ayuden a construir un mundo más equitativo y equilibrado en el desarrollo integral.

Para finalizar, Vida Silvestre en el 2014 realizó la primera encuesta ambiental, donde los resultados obtenidos demostraban a argentinos cada vez más comprometidos  por los temas ambientales. Es más, las acciones de los argentinos a favor de la protección ambiental, en su doble rol de ciudadanos y consumidores, son significativas: el 64% de los encuestados pagaría más impuestos para proteger al ambiente, el 85% estaría dispuesto a comprar productos sustentables aún cuando sean más costosos y el 38% muestra interés por las propuestas ambientales de los candidatos a los que vota. Por eso, es momento de pensar en la rentabilidad social que genera cada empresa porque el futuro y la perduración de las compañías van en este camino de integridad ética y comunitaria.

Nosotros, como consultora de comunicación especializada en Sustentabilidad y RSE, somos miembro Gold del IARSE y nuestra vocación es el desarrollo integral y sustentable de las empresas en todos sus aspectos, brindándoles un soporte en asesoramiento y gestión para que se conviertan en compañías Green o empresas B como nuevo concepto del mercado corporativo. Una empresa B combina el lucro con la solución a problemas sociales y ambientales aspirando a ser la mejor empresa para el mundo y no sólo del mundo.

* Claudia Armesto es Licenciada en Comunicación Social orientada a Procesos educativos y comunicación. Investigadora Social UBA. Docente de la Universidad de Palermo de las asignaturas Publicidad II, Relaciones Públicas I y Relaciones Públicas VI. Actualmente, es presidente de Empatía Comunicación, consultora que se dedica a la creación de planes integrales de comunicación y forma parte del IARSE. Sus especialidades: Comunicación 360º, Planes de RSE, Prensa, PR, Media Planning, Social Media, Eventos, Marketing de contenidos.