En Zwolle, Holanda, se llevó a cabo la construcción del primer carril de bicicletas del mundo hecho con plástico procedente del reciclaje de botellas, tazas y diversos embalajes, un proyecto piloto que se podría extender por todo el territorio en los Países Bajos. Con una longitud de 30 metros, es tres veces más fuerte que el asfalto, incluso está equipado con sensores para controlar el comportamiento de la carretera, incluyendo su temperatura, el número de bicicletas que circulan por ella y su capacidad para hacer frente al tráfico.

La vía, realizada mediante el montaje de perfiles prefabricados de fácil transporte e instalación, también ha sido diseñada para permitir la evacuación del agua de lluvia. Es el primer paso para la prueba de esta tecnología que se quiere usar también a las carreteras.

Para los inventores de este innovador carril, Anne Koudstaal y Simon Jorritsma, este primer proyecto piloto “representa un gran paso hacia una carretera sostenible y preparada para el futuro hecha de residuos plásticos reciclados”.

Este carril tiene muchas ventajas: un menor uso del asfalto, responsable de 1,5 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año, lo que representa el 2% de las emisiones mundiales del transporte por carretera. Además, también logra una mejor gestión de los residuos plásticos: sólo los europeos producen 25 millones de toneladas de residuos plásticos al año, pero sólo el 30% de estos residuos se recogen para su reciclado.