Incluyeme.com nació en 2013 para que las personas con alguna discapacidad puedan conseguir trabajo más fácilmente. Gabriel Marcolongo, CEO de la empresa, habló sobre el crecimiento y la expansión de este emprendimiento.

Desde el comienzo la idea estuvo muy clara: crear un portal para que personas con discapacidad pudieran conseguir trabajo. El objetivo también fue preciso: atender la necesidad de un sector de la población que padece un enorme porcentaje de desocupación. “Casi el 10 por ciento de los habitantes del país, es decir 4 millones de personas, tienen discapacidad. Entre ellos, la tasa de desocupación es del 70 por ciento”, detalló Gabriel Marcolongo, CEO y cofundador de Incluyeme.com, el sitio que ya lleva cuatro años en funcionamiento y expandiéndose.

La iniciativa se dio luego de detectar, al menos, un doble problema. Por un lado, las empresas que tienen programas de inclusión señalaban que les resultaba muy difícil captar candidatos con discapacidad porque directamente no aplicaban al proceso de selección. Mientras, por otra parte, las personas con discapacidad contaban que para buscar empleo cargaban su CV en los portales de trabajo tradicionales, aplicaban a las ofertas y cuando llegaban con alguna discapacidad visible, la entrevista duraba cinco o diez minutos, y luego no las llamaban. “Estos dos grandes inconvenientes dieron lugar a que naciera Incluyeme.com”, dijo Marcolongo, que a fines de 2012 inició el proyecto con Natalia Ca y Pablo Veltri como socios de esta empresa B.

¿Qué es lo que falla para que haya tanto desempleo entre las personas discapacitadas?

Varias cosas. Hay selectores de personal que no saben cómo interactuar con una persona con discapacidad. También hay empresas que directamente te dicen que no saben qué significa contratar a alguien con discapacidad, pero que por las dudas no las contratan. A su vez había empresas que buscaban activamente, pero no les llegaban los candidatos. Este problema no pasa solo en la Argentina, sino en toda América Latina, donde la tasa de desempleo entre los discapacitados también es del 70 por ciento. Estamos hablando de un grupo enorme de gente, porque hay casi 85 millones de personas con discapacidad en el continente.

¿Cómo fue el proceso para lograr que la idea original se concretara?

En marzo de 2013 lanzamos el portal de la mano del concurso ImpacTec de Socialab, que apoyaba a emprendimientos sociales. Nosotros nos presentamos sin un nombre. Éramos un portal de empleo para personas con discapacidad. Ahí empezamos a madurar mucho la idea, a juntarnos con distintas empresas y ver dónde era que podíamos aportar más valor. Nos entrevistamos antes con casi 300 personas con discapacidad para aprender de qué se trataba ser una persona con discapacidad que busca trabajo. Y un mes antes de que cierre el concurso de Socialab lanzamos el portal con 300 oportunidades laborales. Finalmente tuvimos la posibilidad de ganar el concurso, y eso nos dio una ayuda económica y difusión. Ahí comprobamos que el modelo funcionaba y nos salió la oportunidad de expandirnos en Chile, de la mano de un programa de su Gobierno, que lo que hace es darte capital para que lleves tu emprendimiento a ese país. Lo replicamos allá y fue la primera prueba de que funcionaba más allá de la Argentina. Luego recibimos el aporte de inversores privados y en febrero de 2015 lanzamos operaciones en México.

¿Cómo obtuvieron la confianza para que privados invirtieran en Incluyeme.com?

Es muy difícil. Primero tuvimos que mostrarles que invertir en algo social no significa filantropía, sino que se trata de que se pueden hacer buenos negocios a la vez que le cambiás la vida a un montón de gente. Descubrimos que todos los inversores con los que nos reunimos, además de tener billetera, tienen corazón. Nos presentamos ante unos 30 inversores y obtuvimos 29 “no” hasta lograr el primer “sí”. Pasamos de todo: desde el que le gustaba pero no tenía el capital hasta gente que nos dijo que nos íbamos a fundir al segundo día de hacer esto.

¿Cuántas personas trabajan en Incluyeme.com?

Somos 15 personas distribuidas entre Argentina, Chile, México y Perú. Nos llevó un año y medio poder vivir de Incluyeme.com. La mentalidad es reinvertir todo lo posible para hacerlo cada vez más grande y llegar a más personas con discapacidad y que más gente logre conseguir trabajo. Es así como gira la rueda, lo hablamos con nuestros inversores y estuvieron de acuerdo. Desde que arrancamos, ya más de 1000 personas con discapacidad consiguieron trabajo a través de nosotros.

¿Cuáles son los beneficios de contratar personas con discapacidad para las empresas?

Generalmente primero apuntamos al tema económico. Se trata de un sector de la población que está muy ávido de conseguir un trabajo. Le explicamos al empleador que contará con una persona que va a valorar muchísimo la oportunidad que le está dando y se va a poner la camiseta desde el primer día. Ahí ya te empiezan a escuchar distinto. Hay una grave crisis de talento en toda América Latina. Está medido que una de cada dos personas que ingresan a trabajar dura menos de un año en esa empresa.

Claro, es una época en la que hay una gran rotación en los puestos de trabajo.

Sí, y eso significa grandes costos de reclutamiento y de capacitación. En cambio, si contratás a alguien que desde el día uno disfruta de trabajar en tu empresa y valora la oportunidad, automáticamente la compañía reduce costos a la mitad. Dicho medio frío, la empresa ve que se trata de un buen negocio al dar una oportunidad, no hacer caridad y contratar al mejor talento. Otra de las cosas que les decimos a las empresas es que si solo contratan personal sin discapacidad está dejando afuera al 10 por ciento del mercado laboral y no es una decisión inteligente dejar a tanta gente que puede sumar mucho a una empresa. También les preguntamos si contratarían a alguien con dislexia y autismo; si no lo contrataran, estarían dejando afuera a Albert Einstein. Se trata de eliminar los prejuicios y conocer a las personas más allá de lo que es la discapacidad. Amén de todo esto, en la Argentina y en otros países hay un montón de beneficios impositivos al momento de contratar a alguien con una discapacidad. En nuestro país, por ejemplo, para la empresa resulta gratis por un año.

¿Qué sucede una vez que las empresas acceden a contratar personal con discapacidad?

La primera vez que contratan, sobre todo, te dicen: “Che, la verdad que es como contratar a cualquier persona”. Y sí. Pasa que hay que romper con los miedos.

¿Las personas con discapacidad pierden algún beneficio al conseguir trabajo?

Hay pensiones que son compatibles con un trabajo en relación de dependencia y otras que no. Generalmente cuando hablás con cualquier persona con una discapacidad que tiene una pensión de alrededor de 2000 pesos, que es el valor habitual, te dice que sin dudas dejaría de cobrar la pensión si consiguiera un trabajo estable. Luego, es mucho lo que cambia en el grupo familiar cuando una persona con discapacidad empieza a tener trabajo. Hay muchos casos de chicos de veintipico de años que por no contar con un trabajo la familia tenía que aportarle dinero para que pudiera estudiar. Cuando ves que consiguen un empleo, empiezan a desarrollar mucho más fuerte su vida, porque pasan a vivir solos y hasta ayudan económicamente a sus familias. Ahí ves cómo el trabajo le cambia la vida a una persona. Eso es algo que sería impensado imaginar 20 años atrás, cuando la concepción era que una persona con discapacidad no trabajaba. Hoy se avanzó muchísimo en la apertura mental al respecto.

¿Cuáles son los temores de las empresas de contratar personas con discapacidad?

Tenés varios miedos. El mayor es a lo desconocido. El decir “¿Qué significa que tiene una discapacidad? ¿Se va a enfermar más o menos?”. Está comprobado en Europa y Estados Unidos, que es donde más información hay, que una persona con una discapacidad se enferma exactamente lo mismo que una persona sin ella. Otro miedo es el tema del ausentismo, pero es al contrario, hay menos ausentismo. También te preguntan qué pasa si deben desvincular a la persona con discapacidad, si pueden tener un juicio y un problema de discriminación. Esto lo chequeamos con muchos abogados y afirman que si al momento de contratar la empresa conoce la discapacidad e incorpora el certificado de discapacidad de la persona al legajo, entonces queda demostrado que la empresa no discriminó al contratar y tampoco lo hace al despedir. Después ya queda ante la ley en igualdad de condiciones que cualquier otro empleado.

¿Cuesta que las empresas se convenzan de la opción de contratar personas con discapacidad?

Tenés de todo. Hay algunas que por ahí te dicen que les bajaron de casa matriz un programa de diversidad y te piden ayuda para entender cómo se hace. Otras, sobre todo pymes, se preguntan por qué nunca hicieron esto antes y se animan a hacerlo, además de que toma mucha relevancia el tema de los beneficios económicos. Cada año visitamos casi 2000 empresas entre todos los países en los que trabajamos. A lo mejor sucede que hay algunas a las que fuimos hace dos años y hoy te dicen que ahora es el momento para empezar con una iniciativa así. Como que los tiempos de las empresas van cambiando. La clave nuestra es ir contando cada vez con más ejemplos de otras compañías que lo vienen haciendo, que muchas veces puede ser justo la competencia. Lo que hacemos es reforzar que la empresa está dando una oportunidad, no haciendo caridad.

¿Cómo es la integración de las personas con discapacidad en las empresas?

Tenemos el caso de una persona que, por un tema motriz, utiliza un bastón para trasladarse. Cuando entró a trabajar en Accenture, el miedo del equipo de trabajo era qué hacían con el fútbol de los miércoles. No lo querían dejar afuera, pero no podía jugar. Lo que les dijimos fue que lo invitaran y de última que la persona dijera que no. Lo invitaron y respondió que sí, pero como no podía jugar al fútbol, se ofreció a hacer el asado para después de jugar. Eso muestra cómo cada uno aporta desde su lugar.

Casos así resultan inspiradores.

Claro. Otro caso es el de Securitas, que contratan vigiladores en silla de ruedas. Uno de los miedos que tenían era que llegaran tarde. Hace unos años, en la empresa siempre se acuerdan, hubo un día en el que había llovido muchísimo y se había inundado Buenos Aires. Cuando arranca el horario de inicio del servicio, cae el primer vigilador cinco minutos tarde. Era uno en silla de ruedas. El último de los vigiladores llegó tres horas después del inicio del horario de trabajo. Ahí el jefe de servicio dijo: “Muchachos, entiendo que hoy llovió, pero si este pibe que viene de tomarse dos colectivos y un tren para llegar hasta acá moviéndose en silla de ruedas en el conurbano solo llegó cinco minutos tarde, todo el resto no tiene excusas para llegar todo lo tarde que llegó”. De ahí en más nadie llegó tarde.

¿A Incluyeme.com le cuesta explicar a las empresas el trabajo que hacen?

Cuesta. Muchas veces se mal asocia “social” con “gratuito”. No tanto en la Argentina, pero sí en otros países pasa que hay gente que cree que porque estás ayudando a un grupo vulnerable lo tenés que hacer gratis o mediante donaciones. Nosotros somos una empresa como estructura societaria y la única forma que tenemos de crecer es vender servicios competitivos a otras compañías. Nos molesta bastante que una empresa nos pida el servicio gratis, porque esa misma empresa no daría sus servicios gratis.

¿Cuál es el reto a futuro de Incluyeme.com?

Seguir creciendo mucho. Hoy estamos trabajando con 350 empresas y el desafío es trabajar con 350.000. No tiene que ser algo de nicho lo que hacemos, sino algo cada vez más común. Cuando con más empresas logremos trabajar, más personas van a conseguir trabajo.

 Cómo trabaja

Incluyeme.com tiene dos modalidades de contratación. Las empresas grandes pagan una membresía mensual muy económica (equivalente a dos avisos destacados en un portal tradicional) y pueden publicar todos los avisos de empleo que quieran. Entonces ahí van recibiendo las postulaciones y realizan el proceso de selección. “Es un canal adicional para captar talento”, señaló Marcolongo. En el caso de las pymes, lo que sucede es que por el tamaño de la empresa no se justifica una membresía anual y, entonces, lo que hacen es publicar un aviso de empleo individual. “Una vez contratado el personal, hay empresas que te piden que las ayudes con el seguimiento de esa persona”, explicó. A su vez, las personas que cargan su CV en el portal no tienen que pagar, ya que es gratuito.