Esta iniciativa de la compañía se desarrolla dentro del marco de la acción “Agua Plus”, dirigida a niños y a adultos.

Los hábitos de higiene y cuidado personales contribuyen de manera clave a la prevención de enfermedades y a la mejora de la salud. Por ello, Kimberly-Clark desarrolló una Guía de la higiene y la salud para padres que busca contribuir con la concientización y educación de quienes son responsables directos de enseñar -desde el hogar- a los más pequeños. La Guía se realizó en el marco del programa Agua Plus de la compañía, desarrollado en conjunto con Agua Segura, y con el apoyo de la Municipalidad de Pilar para acercar agua segura a más de 2.500 niños de jardines de infantes del municipio de Pilar.

Para que los niños puedan adquirir y mantener hábitos que contribuyan a preservar la salud y prevenir enfermedades como las diarreas, parasitosis o desnutrición, es preciso generar una alianza entre padres (familia), docentes e instituciones educativas quienes refuercen en conjunto estas ideas básicas y fáciles de practicar:

1. Tomar agua segura y potable: Acceder a agua potable y segura es considerado un derecho humano (UNICEF, OMS) que contribuye a erradicar enfermedades trasmitidas por ese recurso vital para la vida. En la actualidad, se calcula un promedio de 750 millones de personas en el mundo sin acceso a agua segura, casi 20 veces la población Argentina. Esto provoca enfermedades como la diarrea, la segunda causa de muerte en menores de cinco años en el mundo.

2. Preservar la higiene y seguridad de los alimentos: Cuidar que sean ambientes ventilados e iluminados. Lavarse las manos, los utensilios de cocina y los alimentos. Retirar los desperdicios durante la preparación de alimentos. Cocinar alimentos completamente. Separar carnes y pescados del resto de los alimentos. Mantener los alimentos a temperaturas seguras.

3. Realizar una correcta higiene personal: con actos sencillos como lavado de manos. El lavado de manos es la mejor medida para evitar muchas enfermedades como diarreas, parásitos intestinales, infecciones en piel u ojos o gripes, entre otras, y eliminar hasta el 99% de los microorganismos que pueden llegar a habitar en nuestras manos y trasmitirse a alimentos y otras partes de nuestro cuerpo.

4. Mantener limpios los espacios comunes: baños, letrinas y otros, en nuestras casas e instituciones creativas

5. Enseñar con el ejemplo: padres, familia y docentes como referentes para los niños deben guiar con regularidad en el tiempo la práctica diaria y constante de las pautas de higiene mencionadas.

6. Crear ambientes apropiados: entorno propicio y elementos de higiene al alance de todos como el jabón, papel higiénico, agua, toallas.

7. Hacer de la higiene un momento grato y de disfrute: contribuir con actividades lúdicas para que el aprendizaje de estos hábitos sea más divertido para los chicos. En todo caso, buscar alternativas creativas para lograr motivar a los más pequeños a cuidar su salud.

8. El momento de la niñez es el más permeable al aprendizaje: La infancia es por naturaleza en momento de la vida en que los individuos aprenden con mayor facilidad. Ayudarles en esta etapa es darles herramientas para crecer sanos y convertirse en verdaderos agentes de cambio.

9. Beber agua a lo largo del día: al menos 2 litros de agua. Además se recomienda no esperar a tener sed para hidratarse.

10. Métodos para tomar agua segura: hervir el agua el agua de 3 a 5 minutos para inactivar los microbios, dejarla enfriar sin agregarle hielo y evitar que se vuelva a contaminar (manos limpias, recipientes limpios). En materia de métodos de filtración, los únicos dos filtros avalados por la OMS por alcanzar los más altos estándares son Lifestraw Community y Family 1.0 del Proyecto Agua Segura.

A través de esta iniciativa, Kimberly-Clark incentiva a adoptar hábitos saludables de higiene y cuidado personal desde la infancia (lavado adecuado de las manos, higiene personal y la conciencia sobre la importancia de tomar agua potable), como una manera de asegurar un crecimiento integral y contribuir a generar verdaderos agentes de cambio.