PRESENTE conversó con Pilar Fourcade, Directora de MAIS, sobre el actual desarrollo de la RSE en la Argentina y sobre los desafíos que están por venir.

La Responsable Social Empresarial sigue creciendo en el país. Sin embargo, aún quedan muchos desafíos y obstáculos para que finalmente se integre completamente en la cultura empresarial. Sobre estos retos y sobre actual presente de la RSE, conversamos con Pilar Fourcade,  Directora de MAIS, consultora-nodo para el trabajo en red de profesionales interdependientes en Sustentabilidad, Comunicación y Felicidad Organizacional.

1. ¿Cuál es tu visión sobre la RSE en la Argentina?

Tengo sentimientos encontrados. Creo que es excelente como se ha transversalizado, como se ha ampliado el núcleo de referentes y se está hablando con mayor profesionalismo en ámbitos diversos, dando lugar a que se generen espacios más abiertos de discusión, construcción y vivencia. La veo más presente en el ámbito de la formación profesional y del emprendedurismo, naturalizada entre las generaciones más jóvenes.

Pero falta mucho. Siento que hay dos puntas, las empresas líderes y cierto “cascadeo”, y por otro lado, empresas y empresarios más jóvenes, con propuestas integrales. Entre ellos, hay un espacio que corresponde más a las pequeñas y medianas con grandes oportunidades de transformación y que la ven “lejana”. Quizás al profesionalizar, pecamos de sofisticarla en vez de simplificar para escalar.

También estamos desaprovechando el poderoso encuentro que se da al trabajar juntos. Hablo de la infinidad de posibilidades de combinar actores dentro de la misma empresa, y también de las combinaciones entre empresas-gobierno-social-academia. Hay un avance, claro está, pero  hay poco de alineación de planes de trabajo, de proyección, colectiva, de futuro, ante temas concretos que quedan en la sombra y que hay que encarar y resolver.

A nivel de las empresas líderes estamos más acostumbrados a escuchar del vínculo virtuoso con marketing, abastecimiento o employer branding (no tanto a ejercer), pero falta sacarle el jugo más sistémicamente en términos de aprendizajes organizacionales, de competencias, de desarrollos integrales, de incidencia y construcción de nuevos escenarios. Las empresas enfrentan el desafío permanente de trabajar mejor juntos, y la RSE no queda exenta.

Se trabaja más lo distintivo que lo colectivo. Y eso sería lo distinto.

La RSE tiene esa mágica capacidad de inspirar, de favorecer la creatividad, la innovación… Hay que ponerla al servicio de la búsqueda de soluciones concretas al desarrollo. Creo que tenemos la obligación de abrirla y desafiarla.  Desnudar nuestros problemas y colectivizar sus soluciones.

En resumen. Más articulación, más transparencia y más innovación.

2. ¿Para poder realizar acciones de RSE, es necesario contar con una gran infraestructura?

Seguro que no. Pero es una cuestión de visión. Hay compañías tan genuinamente socialmente responsables que ni se lo plantean como una columna aparte en los presupuestos. Es el modo de hacer de un comprador, de un director…

Creo que la clave, es que toda acción de RSE esté realmente imbricada en la estrategia misma de la empresa, íntimamente relacionada con sus objetivos de negocio. Ahí es sólo ajustar una infraestructura existente. Eso no es –exclusivamente- tener al board o al comité “adentro”. Puede ser cuestión de tener simplemente un activador atento y conectado, que logre demostrar resultados. Y claro, un buen consultor también ayuda!

3. ¿Qué opinión te merecen los reportes sustentabilidad?

Personalmente no soy tan fan, pero valoro enormemente la riqueza del ejercicio si es bien aprovechado. Es una oportunidad hasta de embarcar a los equipos internos, que a veces se enteran del abordaje en RSE al comenzar a trabajar en el relevamiento.

Muchas veces el reporte es una tilde en un check-list de las cosas bien hechas y está muy atado a la construcción de reputación de las empresas. ¿Pero cuántos lo leen? ¿Cuántos aprenden de sus hallazgos?

A mi entender creo que la clave es tomarlo realmente como un ejercicio de aprendizaje, revisión y proyección. Que no quede en un ejercicio comunicacional. Que se pueda entender internamente. Que se comprendan sus dimensiones, sus variables.

Los indicadores son necesarios. Si queremos que nos acompañen, que se sumen, que se transversalize… nos hace falta tangibilizar. El reporte es uno de esos modos.

4. ¿Cuáles son las virtudes que debe tener una persona que lidera un área de RSE?

Empatía, visión y coraje.

La RSE implica de base trabajar con otros, por otros. Y muchos otros. Es necesario ponerse en ese lugar, comprender los marcos de necesidades y experiencias distintos, acordar semánticamente para el trabajo en conjunto. Yo digo, que es abrazar el árbol sin dejar de mirar el bosque. Un líder, un activador de RSE tiene que poder entender a todos, y convencerlos también!

Y la RSE es futuro. Hay un camino en ella que expreso como la RSE presente; la sustentabilidad, continuidad y la innovación social, futuro. Hay que tener la visión para construir responsablemente ese futuro. Y para hacerlo, hay que tener ese coraje, ese “ánimo” interno, que entusiasma, que apasiona y motoriza para avanzar sin miedo. Porque a veces el camino puede no ser tan amable, porque hay que poner en el tapete temas no tan luminosos, porque los tiempos y procesos no son tan estándar, porque los frutos tienen otro tiempo. Pero no hay que aflojar nunca. ¡Ahí estamos para ayudar!

5. ¿Trabajan en este momento a la par con alguna ONG?

Promovemos siempre el trabajo junto a organizaciones de distinto tipo. Creemos que no es sólo es clave la complementariedad, la oportunidad de escalar… sino aún más tempranamente, la oportunidad de una visión diferente de un mismo tema. Compartir, escuchar y construir activamente. La fuerza de co-crear.

En algunos casos se ha mercantilizado el “win win” y creo que hay mucho más por lograr construyendo relaciones basadas en la confianza y horizontes comunes. La exigencia de profesionalización de las ONG a veces asegura un mejor ritmo bajo la gestión de la RSE, pero tenemos que cuidar de no “cortar alas”. Hay que reconstruir el respeto por sus líderes y equipos, y acompañarse con más libertad. No es nada fácil.

Ante proyectos en particular, buscamos matchear el mejor aliado según el perfil de nuestro cliente. Pero puedo mencionar que admiro enormemente la inteligencia y visión, siempre abriendo territorios, de Fundación Avina; el entusiasmo hacedor y positivo de las chicas de Desde tu lugar o Manuel Lozano de Fundación Sí; la visión profunda del país de la Red de Comunidades Rurales y la capilaridad en el trabajo de Redes Chaco.