Casi el 80% de las familias de América Latina compraría solo productos certificados con bienestar animal si estuvieran disponibles en el mercado.

Más éticos, de mayor calidad y más sostenibles con el ambiente: esa es la percepción de los consumidores brasileños, chilenos, colombianos y mexicanos acerca de los productos de origen animal elaborados y certificados con bienestar animal, de acuerdo con el Primer Estudio Latinoamericano de Consumo y Bienestar Animal, comisionado por la ONG Protección Animal Mundial a la compañía de investigación Ipsos.

Tanto es así que un 78% afirma que compraría solamente productos certificados con bienestar animal en caso de tener la opción en un supermercado y en condiciones de igual precio. Entre las razones por esta preferencia, los encuestados destacan la percepción de mayor calidad de estos productos (90%) y una producción más limpia y amigable con el ambiente (77%).

El estudio también determinó la preferencia de las familias latinoamericanas en los países encuestados por diferentes tipos de carne, siendo la de pollo la de mayor popularidad: un 75% la compra al menos una vez por semana. Le siguen la carne de res (73%), los embutidos (56%), la carne de cerdo (48%) y los pescados y mariscos (45%).

Consumidores conscientes y exigentes

Ricardo Mora, gerente del Programa de Animales de Producción, organización responsable del estudio, subraya que los datos de la encuesta van en línea con una tendencia mundial de preferencia por productos éticos, que la industria alimentaria en Latinoamérica puede tomar como una gran oportunidad que no debe desaprovechar.

“El consumidor latinoamericano cada vez es más consciente de lo importante que es incorporar prácticas y estándares de bienestar animal en el proceso de producción. Incluso llaman a los gobiernos, productores y a la industria a impulsar el cambio y asumir el reto de ofrecer productos con mayor bienestar animal y mejorar el etiquetado”, comenta Mora.

Como ejemplo de esta tendencia, la encuesta revela que el 42% de los encuestados dicen estar dispuestos a pagar más por un producto certificado en bienestar animal.

“Existe la creencia que criar animales con mayor bienestar es más costoso y esto no necesariamente es cierto, pues las buenas practicas en bienestar animal minimizan las pérdidas por daños en la camal, aumentan la vida productiva de los animales e incluso se puede llegar a necesitar un menor uso de antibióticos, lo cual también es altamente valorado por los consumidores”, explica Mora.

La encuesta encontró también que el 54% de los consumidores encuestados asegura no confiar en las etiquetas de información, pues la consideran poco clara e irrelevante para sus necesidades e intereses.