Entre diversos programas de RSE, Microsoft apunta con fuerza a la capacitación de las nuevas generaciones.

En un salón de las modernas oficinas que tiene Microsoft en Buenos Aires, en la zona de Puerto Madero, se escucha el fresco bullicio de un centenar de jóvenes. Tienen entre 18 y 22 años, y llegaron hasta el gigante de la tecnología para asistir a la quinta edición en América Latina de YouthSpark Live, una iniciativa cuyo propósito es capacitar a jóvenes que no trabajan ni estudian. La meta es darles herramientas y conocimientos tecnológicos que los impulsen a construir sus planes de vida y pensar su futuro.

En medio de ese grupo animado y plagado de entusiasmo está el Director Internacional de Microsoft Filantropía, Leonardo Ortiz Villacorta, quien estuvo en Buenos Aires especialmente para participar de esta iniciativa a nivel mundial que busca que los jóvenes desarrollen habilidades con enfoque en ciencias de la computación para así prepararlos con las competencias que demanda el mercado laboral del siglo XXI y lograr mayores oportunidades de inserción laboral.

“Es una iniciativa global con la que, como empresa, tratamos que más jóvenes en el mundo tengan acceso a aprender no solo cómo usar tecnología, sino cómo crearla. Ese es el principal objetivo. Es un trabajo que venimos haciendo hace más de tres años, pero con mucho más énfasis en los últimos doce meses”, explica Ortiz Villacorta, que a su vez pertenece a Microsoft Corp, por lo que durante la charla con PRESENTE también habló sobre la visión global que tiene la compañía sobre responsabilidad social empresaria (RSE) o filantropía, como ellos lo llaman.

¿Por qué es tan importante YouthSpark Live para Microsoft?

La razón por la que estamos enfocándonos en este trabajo es porque el mundo se torna cada vez más digital. Todas las atracciones o la mayor parte de interacciones que tenemos con el comercio, con el Gobierno, para estudiar, para comunicarse, para aprender, para jugar, cada vez más tienen un componente digital. Quiere decir que nuestra vida cotidiana se digitaliza, y es muy importante que las nuevas generaciones entiendan cómo funciona el mundo y cómo se dan estas interacciones. Para nosotros y para expertos de universidades, el tema de ciencias de la computación debería ser parte integral del currículum educativo, de la misma manera que la química, la biología y la física forman parte de lo que todos aprendemos. Esto es fundamental para entender cómo funciona hoy en día el mundo, que en el futuro va a seguir evolucionando.

Lo que requerirá una formación cada vez más amplia, ¿no?

Sí. Cuando uno aprende a programar, cuando aprende ciencias de la computación, también aprende otro tipo de habilidades, como el pensamiento crítico o el computational thinking, lo que en español sería algo así como el pensamiento computacional. Son maneras de procesar información que no solo se aplican en el cómputo, sino que es también una manera de resolver problemas en el ámbito analógico. Son skills que creemos que son importantes y que ya se requieren, pero que, a su vez, se van solicitar cada vez más en los siguientes años conforme empiece a haber una transformación en la economía.

¿En qué sentido?

Hay empleos que van a empezar a desaparecer y otros que van a surgir con los que todavía no estamos familiarizados, pero seguramente van a requerir que las nuevas generaciones tengan este tipo de habilidades. Esa es la razón por la que Microsoft está trabajando en este tema, y la Argentina no es la excepción.

El desafío es grande en el sentido de que el tecnológico es un sector en permanente desarrollo y con un crecimiento cada vez más veloz, ¿no?

Estás justo enfatizando el gran desafío que tenemos como industria y como sociedad. La tecnología avanza a pasos agigantados. Cuando empezamos nuestra carrera laboral, el e-mail apenas estaba empezando y no usábamos teléfono móvil, era un lujo. El mundo ha cambiado. Hay gobiernos de países en desarrollo que ya no aceptan declaraciones de impuestos que no sean en formato digital, por ejemplo. En México ya no puedes hacer una declaración de impuestos en papel. Cada vez la tecnología se vuelve más sofisticada. Estamos en medio de un cambio de paradigma en el cual la industria entera está moviéndose al tema de la nube. Las empresas y los consumidores empezamos a trabajar con plataformas tecnológicas que residen en la nube, hacia allá va el modelo tecnológico. Sin embargo, todavía hay en el mundo aproximadamente un 60 por ciento de la población que no tiene acceso a nada de esto, ni a teléfonos móviles ni a computadores ni a Internet.

¿Qué sucede en ese sentido?

Eso no tendría importancia si no fuera porque esa falta de acceso a tecnologías significa que no pueden beneficiarse de las cosas que la tecnología puede proveer, como el acceso a mercados, educación y servicios gubernamentales. Eso quiere decir que sus posibilidades de crecimiento y desarrollo se limitan también. Es la razón por la que Microsoft creó hace no más de un año el grupo en el que estoy yo, que se llama “Microsoft Philanthropies”.

¿En qué consiste?

El mandato que tenemos de parte de nuestro CEO es que debemos trabajar para contribuir a llevar a la realidad la misión de la empresa, que es ayudar a personas y a organizaciones a hacer más, a lograr más cosas. Estamos convencidos de que, más allá de la tecnología que sacamos al mercado y de nuestra presencia en más de 150 países en el mundo, no es suficiente para llevar eso a todos los rincones del planeta y a toda la gente que está en el mundo. Por eso crearon nuestro grupo, para acercarles los beneficios de la tecnología a aquellos que no tienen acceso a ella por las condiciones propias del mercado.

¿Cuáles son las áreas de trabajo?

Desde el punto de vista organizacional, nosotros trabajamos para darles nuestra tecnología a ONG que no cuentan con presupuesto para comprar tecnologías como las corporaciones, pero que tienen las mismas necesidades que cualquier empresa. Lo que hacemos es donar tecnología y servicios en la nube para que esas empresas puedan modernizarse y ser más productivas, con lo que a la vez pueden tener más impacto social. Es una manera de traer al tercer sector a la par de los otros sectores económicos, como las pequeñas y medianas empresas.

¿También hay una intención de apuntar, de algún modo, a los más jóvenes?

Cuando uno piensa del lado de los individuos, algo que nos interesa mucho es trabajar especialmente con las nuevas generaciones, porque ahorita el mundo tiene lo que se llama un “bono demográfico”, hay más jóvenes en el mundo de lo que había antes. Ese bono demográfico en un momento va a cambiar, y entonces la población va a pasar otra vez a hacerse más vieja. Cada país tiene un diferente momento en que eso va a suceder. América Latina, afortunadamente, cuenta con un bono demográfico muy grande que solo va a empezar a cambiar después del 2030 en algunos casos y después del 2050 en otros.

¿Qué significa eso para Microsoft?

Tenemos una ventana de oportunidades para los jóvenes, que son los que se están viendo más afectados por las crisis que hemos estado pasando desde 2009. Los efectos de esa crisis global aúnno ha terminado, y el ejemplo de ello es que cuando ves los índices de desempleo en casi todos los países del mundo el desempleo juvenil es el doble que el desempleo promedio. Me refiero a jóvenes de entre 15 y 25 años que no están ni estudiando ni trabajando.

¿Por qué Microsoft utiliza el término “filantropía”?

Hay muchas formas de llamar a este ámbito de la responsabilidad social, al que nosotros separamos en dos grupos: Filantropía y Business and Corporate Responsibility, que no lo voy a traducir como “responsabilidad social”, porque nosotros creemos que la RS engloba todo. La diferenciación que hacemos es que a nuestro grupo que hace Business and Corporate Responsibility lo vemos como un área, un brazo, que tiene asegurar que nosotros cumplamos como empresa lo que se espera de una empresa líder en la industria.

¿Por ejemplo?

¿A qué me refiero? A que nosotros tenemos las prácticas de negocio y las políticas internas necesarias para asegurar que respetamos los derechos humanos, que somos una empresa que trata de ser lo más verde posible y de tener menos emisiones de carbono, que respeta la privacidad de la data de sus clientes, que no discrimina, que respeta la diversidad y la inclusión, que tiene una cadena de suministro que a su vez cumple con un código de conducta, y que ninguno de nuestros proveedores que fabrica productos o provee servicios en nuestro nombre va a salir en un país con prácticas de empleo que no son las adecuadas. Estos son todos temas que manejamos ahí y que definen cómo nos comportamos y cómo somos como empresa, cuáles son nuestras prácticas de negocios y políticas que nos permiten garantizar todo ese código de conducta. Somos una empresa que tiene un gobierno responsable y prácticas anticorrupción.

¿Y la parte de filantropía?

Nosotros creemos que también es parte de la RS, pero lo que estamos haciendo en esta área es asegurar que nuestras inversiones, nuestra tecnología, el talento de nuestros empleados que hacen una gran labor de voluntariado y nuestras relaciones con las ONG, que es algo que venimos haciendo hace más de 30 años, generan impacto social. Ahí creo que está la principal diferencia. Lo que hacemos en filantropía es un trabajo externo de cara a la comunidad donde buscamos generar impacto social, mientras que nuestro trabajo en Business and Corporate Responsibility es más de cara interna y tiene que ver más con cómo operamos como empresa. Al final del día, la suma de esas dos cosas la consideramos RS.

Hablando de ONG, ¿qué importancia tienen para Microsoft en relación a las acciones de RSE?

Son fundamentales. Las ONG existen porque hacen trabajo donde no todo el mundo llega. Al final del día, muchas ONG lo que hacen es ver dónde hay una carencia y van allá. Para nosotros es esencial trabajar con ellas, porque de entrada no podríamos hacer nada, no tendríamos capacidad ni es nuestro trabajo. Lo que hacemos es definir temas en los que vamos a invertir e identificar cuáles son las organizaciones que tienen la capacidad para hacer eso. Siempre terminamos trabajando con organizaciones de índole estrictamente local. Contamos con programas globales y a veces tenemos relaciones con organizaciones regionales, que a su vez identifican cuál es la organización local que puede hacer tal tipo de trabajo. Son las que están en las comunidades.

¿Cómo funciona la articulación entre el sector privado, el Estado y las ONG?

Estamos involucrados, por ejemplo, en proyectos donde hay trabajo conjunto entre ONG, autoridades gubernamentales y nosotros apoyando. Es muy interesante porque a veces ni la ONG ni el Gobierno pueden cubrir todo. Entonces hay un trabajo de complementación. Creemos que cuando ahí nosotros aportamos tecnología, capacitación y algunas otras herramientas, podemos tener un impacto mayor o contribuir a que un grupo o una alianza genere mucho más impacto.

El entrevistado

Leonardo Ortiz Villacorta nació en la ciudad mexicana de Tijuana, está casado y tiene tres hijos. Es aficionado a la música y los viajes. Además del español, habla inglés y portugués. Es el Director Internacional de Microsoft Filantropía y, en los 15 años que lleva trabajando en la compañía, también fue director de Comunicación y Asuntos Públicos para América Latina (2003-2009), donde era responsable de coordinar la estrategia de responsabilidad social corporativa y de relacionamiento con élites gubernamentales, así como de la imagen y el posicionamiento ante la opinión pública, para los 46 países y territorios de América Latina y el Caribe donde la empresa tiene operaciones. A su vez, fue Director de Comunicación y Relaciones Externas en Microsoft México (1999-2003), donde fue responsable de la relación con medios de comunicación, así como de los programas de apoyo a la comunidad y de las relaciones corporativas.

YouthSpark Live

La iniciativa Microsoft YouthSpark apunta a crear oportunidades para cientos de millones de jóvenes en todo el mundo, para lo cual busca conectarlos con grandes oportunidades educativas, de empleo y empresariales. El objetivo es empoderar a los jóvenes para imaginar y alcanzar su máximo potencial. Para eso, los cursos y talleres del programa se enfocan en tres diferentes pilares.

1) Empleo: con competencias y habilidades que ofrezcan una preparación para el campo laboral actual, que requiere en su mayoría habilidades básicas en tecnología.

2) Carreras tecnológicas: la tecnología está presente en un gran número de actividades que llevamos a cabo de forma cotidiana, por ello ciencias de la computación es la base de la innovación, así como de las carreras del presente y del futuro.

3) Emprendimiento: para crear, construir y hacer crecer un negocio propio, se requiere habilidades y recursos que generen una administración efectiva que se refleje en resultados exitosos.

Yo Puedo Programar

Entre las principales iniciativas que Microsoft realizó en el último tiempo está Yo Puedo Programar (www.yopuedoprogramar.com.ar), cuyo fin es introducir a los jóvenes en los conocimientos básicos en programación de una manera lúdica y atractiva. Al día de la fecha tres millones de jóvenes en América Latina han tomado los cursos online desarrollados por Comunidad IT y Code.org. La campaña en la Argentina será impulsada por CILSA.