¿De qué manera las acciones e iniciativas en materia de responsabilidad social empresaria pueden ser determinantes en el desarrollo del negocio de una compañía? Representantes de algunas empresas más importantes de la Argentina, nos dieron su visión al respecto.

Al mismo tiempo que fomenta la empatía tanto dentro como fuera de los límites corporativos, la sustentabilidad aparece como una opción que, pautada cuidadosamente, también puede hacer la diferencia en el mismo negocio económico que se promueve.

Así, y como vienen documentando distintas experiencias alrededor del mundo, una compañía con un propósito social que aparte genera ganancias es, por supuesto, un buen modelo de negocio a tener en cuenta. Ocurre que, además de mejorar la imagen y reputación, está comprobado que la responsabilidad social también incrementa la lealtad de los consumidores y mejora la captación del talento humano.

Referentes en la materia como Antonio Vives, ex Gerente de Desarrollo Sustentable del Banco Interamericano de Desarrollo, no dudan en vincular la opción con una posibilidad económica tal vez insospechada para muchas compañías.

“Si una empresa pone en práctica estas actividades de una forma coherente, puede ayudar a mejorar su acceso a bienes y servicios, empleos de calidad, nuevas oportunidades de actividades económicas que generen autoempleo y contribuir a generar cadenas de valor responsables. En otras palabras, las empresas responsables pueden ofrecer soluciones sostenibles a problemas socioeconómicos”, escribió el especialista hace pocos años.

En concreto: beneficio otorgado es también una oportunidad comercial ganada. Por supuesto que existen otros mecanismos de sustentabilidad que repercuten directamente en la caja de los privados. Un ejemplo de ello tiene lugar puertas hacia adentro de las mismas empresas a través de la puesta en marcha de políticas tendientes al ahorro energético o el cuidado extremo de cada uno de los recursos operativos.

Si bien es cierto que las empresas suelen incurrir en ciertos costos a la hora de implementar alternativas en responsabilidad social, lo real es que dichas acciones antes que un gasto representan una buena oportunidad para alcanzar ventajas competitivas.

Esta condición parte de la imagen que la compañía transmite a todo su entorno. Así, los clientes confían mayormente en las empresas que se relacionan con la comunidad y hacen evaluaciones del impacto que estas generan con su actividad. Los proveedores observan el escenario de un modo similar, y hasta los mismos empleados desarrollan un amplio sentido de pertenencia en tanto cumplen funciones en un emprendimiento responsable. Esto último deriva en un mayor rendimiento laboral.

Aquello que aquí se expone hace que la empresa configure ventajas respecto de otras que siguen funcionando bajo prácticas enfocadas tan solo en generar el mayor beneficio posible para sus inversionistas. El éxito de esta estrategia pone en mejor condición competitiva a quien la lleva a cabo y deriva en una mejor posición de mercado, con todos los beneficios que ello implica.

Estos son los aspectos positivos con reflejo en la economía de la empresa derivados de la responsabilidad social aplicada:

  • Se visibilizan los resultados internos y externos.
  • Mejora la productividad.
  • Baja el nivel de rotación.
  • Hay mayor sentido de pertenencia, cuidado de los bienes y nivel de involucramiento.
  • Más proactividad.
  • A nivel externo, optimiza la reputación empresarial.
  • Mayor aceptación de marca.
  • Mejor vínculo con el grupo de interés.
  • Mayor confianza.

A nivel local, compañías como Bimbo buscan hacer la diferencia a través de alternativas como “Planeta”, una opción que contempla el uso sustentable de recursos como camino para bajar ciertos costos.

Consultados por PRESENTE, representantes de la firma en cuestión destacaron: “Dicho pilar establece las actividades y la evaluación de nuestras operaciones para medir, controlar y reducir la huella ambiental. Esta estrategia se divide en cuatro líneas de acción: reducción de huella de carbono y de huella hídrica, manejo integral de residuos y capital natural”.

Dow es otra de las empresas que observa la responsabilidad social como una vía para mejorar el rendimiento de sus números económicos. Pablo Cattoni, Director de Asuntos Públicos y Gubernamentales de la compañía, explicó a esta revista que “desde su implementación en 1995, las Metas de Sustentabilidad [de la firma] han arrojado resultados que claramente demuestran que la estrategia de negocios basada en el desarrollo sustentable es rentable tanto para la compañía como para su cadena de valor”.

En esa dirección, Dow pone énfasis en los siguientes aspectos para sumar ganancias:

  • Uso racional de los recursos.
  • Evaluación de seguridad de cada producto.
  • Reducción de emisiones.
  • Reducción de los indicadores de salud, seguridad y medio ambiente.
  • Desarrollo socioeconómico de las comunidades.
  • Productos y soluciones con impacto social y ambiental.

Resultados a la vista

“Como compañía fuertemente involucrada con la sustentabilidad y comprometida con una gestión de negocios orientada a la sustentabilidad, realizamos una autoevaluación de la gestión, para conocer cuáles son los resultados”, expresó Cattoni.

En Dow la aplicación de la responsabilidad social ha originado números concretos que prueban el nivel de beneficio que permiten estas políticas. En ese aspecto, desde la firma aportaron a PRESENTE los siguientes guarismos correspondientes a un plan de acción iniciado en el año 2005:

  • 412 millones de dólares de ahorro por reducción de energía.
  • 344 millones de libras de productos reutilizados en los procesos industriales, con un ahorro de 100 millones de dólares.
  • 47 a 35 millones de toneladas métricas por año de reducción en emisiones de GEI, desde 2006.
  • 340 casos menos de incidentes de seguridad.
  • 5 billones de toneladas por milla de reducción en el transporte de productos peligrosos.
  • 1300 casos menos de lesiones y enfermedades.

¿Cómo se estructuran las ideas en materia de sustentabilidad para la representación de Dow en la región? El entrevistado fue claro: “Para la región sur, trabajamos sobre un plan de sustentabilidad que marca los lineamientos a seguir durante todo el año, incorporando nuevos programas, manteniendo otros y marcando la estrategia de sustentabilidad. A su vez, al igual que en toda América Latina, en esta región organizamos una red de sustentabilidad para intercambiar prácticas internas y externas, y compartir información de interés”.

“Cada tres meses, más de 150 empleados se encuentran virtualmente con el objetivo de escuchar e intercambiar ideas y propuestas con invitados especiales, de la compañía y externos”, agregó el Director de Asuntos Públicos y Gubernamentales.

Hacia adelante, en Dow se plantean seguir trabajando como equipo en el ciclo de vida de los productos, en la búsqueda de oportunidades de negocios que estén asociadas a mejorar el medio ambiente y a la sociedad, en el uso eficiente de los recursos y en la consolidación de alianzas estratégicas para generar un impacto social y ambiental positivo.

“La responsabilidad social se ha convertido en un factor de competitividad de las compañías. Las prácticas responsables pueden representar una ventaja comparativa, no solamente por la diferenciación que los consumidores les den a los productos producidos de forma responsable, sino que muchas prácticas responsables son más eficientes”, remarcó Cattoni.

En Dow destacan las nuevas tendencias que apuntan a demostrar que las prácticas responsables rinden beneficios y exponen qué es lo necesario para promover la responsabilidad social.

“Como compañía debemos actuar y entender el efecto que la responsabilidad social produce. Por ejemplo, desde Dow desarrollamos tecnología para la generación de envases flexibles ciento por ciento polietileno, como el Stand Up Pouch. Estos envases, que además tienen la particularidad de ser reciclables, generan un impacto positivo en el sistema logístico, tanto medioambiental como económico”, ejemplificó el directivo.

Para luego añadir: “El traslado de envases rígidos versus envases flexibles es de 25 camiones a 1. Esta característica no solo contribuye a reducir la huella de carbono, sino que también tiene beneficios en los costos de operación”.

Según declaran desde la compañía, todo esto impacta en la estrategia de retención y de atracción de talentos. “Hoy en día a los empleados les interesan cada vez más las iniciativas que la compañía lleva adelante en materia de responsabilidad social y su comportamiento corporativo. De hecho, existe alta participación voluntaria en proyectos vinculados a estas temáticas. A su vez, estas características son altamente valoradas por el mercado laboral y muchos candidatos las toman en cuenta al momento de decidir dónde les gustaría trabajar”, dijo Cattoni.

El ejecutivo concluyó: “Nos encontramos con que llevar adelante acciones de responsabilidad social no solo beneficia a la comunidad donde operamos, sino también a los equipos de trabajo actuales y potenciales, quienes se sienten mucho más motivados y comprometidos. Contar con el mejor talento también genera ventajas comparativas para las compañías”.

La compañía farmacéutica Bristol-Myers Squibb, también conocida como BMS, es otro de los privados que impulsa la sustentabilidad como diferencial que también se hace sentir en el movimiento comercial.

Desde la firma indicaron a PRESENTE que “tanto a nivel global como local, Bristol-Myers Squibb integra a la responsabilidad social como parte de su gestión y en sus planes de trabajo. En el caso de la Argentina, el equipo en cuestión cuenta con la ventaja de estar integrado por empleados de distintas áreas y diferentes cargos dentro de la compañía. Este formato ha resultado ser exitoso, ya que permite al empleado lograr participación y generar un sentido de pertenencia en tareas de responsabilidad”.

Para los directivos de la firma, la sustentabilidad es algo intrínseco a BMS, y para ello las iniciativas deben volverse perdurables en el tiempo. Según los voceros consultados, desarrollar un perfil de responsabilidad social dentro de las empresas es, sin dudas, un atractivo para que muchas personas demuestren luego querer trabajar en ellas.

“Desde Bristol-Myers Squibb comprendemos que aplicar políticas de responsabilidad social contribuye y brinda un retorno favorable para la compañía. Por ejemplo, nuestra contribución a un mejor cuidado del medio ambiente a través de nuestras oficinas sustentables, que cuentan con sistemas inteligentes que permiten mayor eficiencia energética y estipulan el uso de energías alternativas, permitiendo un 30 por ciento de ahorro de recursos naturales”, precisaron las fuentes.

“Además, todos los pisos de Bristol-Myers Squibb disponen de una variedad de cestos, identificados en distintos colores, que permiten la correcta clasificación de residuos”, añadieron.

En cuanto a las iniciativas implementadas por BMS en materia de sustentabilidad, pero con orientación en la diferencia económica, desde la compañía se expuso que, como una de las primeras iniciativas implementadas en este 2016, se adoptó el recambio de vasos descartables de plástico por reutilizables.

“Dicha medida contribuye de forma positiva con el medio ambiente y además representa un importante ahorro para la compañía. De esta forma no solo reducimos el impacto, sino que además es una instancia de educación interna sobre usos y costumbres responsables”, destacaron los voceros consultados.

“En el mes de abril, lanzamos un programa de voluntariado para llevar adelante jornadas de refacción de forma conjunta con una reconocida organización social, especializada en atención a comunidades con necesidades insatisfechas. Además del involucramiento y la participación de los empleados con la causa, representa sin dudas un impacto favorable para una comunidad necesitada. Creemos que ser una empresa comprometida con la sociedad genera un retorno en todo sentido”, advirtieron.

Vale mencionar que, ya a nivel mundial, la compañía desempeña una amplia variedad de iniciativas de sustentabilidad y responsabilidad social que incluyen acercamiento con otras organizaciones. Estas tienen como principal objetivo fomentar la preservación de los recursos naturales y minimizar el impacto ambiental de sus operaciones y productos, así como también promover una ciudadanía consciente que mejore la salud y promueva la sustentabilidad en sus comunidades.

Algunos ejemplos de políticas globales:

  • El plan “Química Verde”: busca identificar oportunidades para sustituir materiales dañinos por aquellos menos peligrosos y, por lo tanto, beneficiar el impacto en la seguridad del empleado, los costos de producción y el medio ambiente.
  • Iniciativa “Reuniones Verdes”: propone la reducción de los viajes aéreos y terrestres con el foco en limitar el número de reuniones a solo aquellas esenciales. Estas son realizadas por video o teleconferencias siempre que sea posible.

“Esto nos da el marco perfecto para poder desarrollar iniciativas locales que se alineen a esta perspectiva. Además, nos permite explorar otras fronteras como las de la educación médica a través del programa de subsidios ‘Grants’, que comenzó en 2007, destinado a entidades médicas y ONG para fomentar el conocimiento médico-científico independiente y apoyar proyectos de educación en salud para la comunidad médica y el público general”, señalaron desde la firma a esta revista.

De cara a lo que viene, en BMS no dudan en reforzar la perspectiva que ya muestra la compañía en materia de responsabilidad social, aunque en claro vínculo con la operatoria económica de la empresa.

“Durante el 2016 continuaremos trabajando en la consolidación de nuestra cultura de responsabilidad, involucrando y comprometiendo a todos los empleados de la compañía. Para ello, diseñamos un programa exhaustivo de RSE que se centra en tres áreas claves de trabajo: medio ambiente, salud, social. A través de él, se integra el desafío de continuar educando y concientizando sobre el cuidado de la salud, la prevención de enfermedades, la importancia del cuidado del medio ambiente a través de la adopción de iniciativas de alto impacto y la colaboración activa con las comunidades que requieren mejorar su calidad de vida y desarrollo”, anticiparon las fuentes.

A modo de cierre de la visión de BMS respecto de la sustentabilidad aplicada, desde la firma se afirmó: “Creemos que para poder llevar adelante estos desafíos, la clave será promover la participación e integración de todos los niveles de la compañía. De esta forma, tomamos lo mejor de las estructuras más jóvenes, con el impulso y la convicción necesaria, así como también a aquellos sectores que cuentan con mayor trayectoria y experiencia”.

Por fuera de las compañías entrevistadas, lo real es que la visión de la responsabilidad social como una variable que además puede aportar desde lo económico también es compartida por otros actores de la escena local de negocios.

Una muestra de ello puede verse en la cadena logística de la Argentina. Al respecto, un trabajo del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) al que accedió esta revista destaca que más de 150 empresas ya demuestran interés en los aspectos sustentables de sus procesos, prácticas y estrategias logísticas internas.

“La práctica de la logística sustentable aún es incipiente, no obstante ello, las empresas mencionan un amplio interés en el tema. El arribo de las prácticas de sustentabilidad corporativas a nivel global comienza a tener efectos prácticos sobre las diferentes áreas de las empresas. Las compañías argentinas han manifestado que contar con una estrategia de sustentabilidad es una necesidad imperante y requisito de competitividad”, declaró al respecto Jorge Tesler, Director de ITBA.

En el trabajo en cuestión, el 65 por ciento de los encuestados sostuvo que actualmente promueve la participación de sus equipos en proyectos sustentables. Sin embargo, solo un 44 por ciento posee planes formales y estratégicos de formación y capacitación de recursos en sustentabilidad y cuidado del medio ambiente.

Ya en lo que respecta a las áreas de transporte y almacenamiento, en el caso de la primera, las empresas revelaron en un 54 por ciento que la práctica más utilizada es la optimización de los recorridos de distribución. En tanto, las metodologías destinadas al ahorro del combustible junto con, por ejemplo, la capacitación a los choferes representa un 29 por ciento, y la planificación de mantenimiento preventivo ocupa un 25 por ciento de la porción total de la torta.

Siempre de acuerdo al monitoreo concretado por ITBA sobre todo en meses del año pasado, en el área de almacenamiento, en un 60 por ciento de los encuestados la práctica más utilizada por las empresas es la del uso eficiente de la energía. El segundo aspecto es el de la gestión de residuos, con un 56 por ciento.

Asimismo, el uso eficiente del agua alcanza al 40 por ciento de los consultados y la minimización de ruidos se ubica en el orden del 16 por ciento. Sin embargo, un 28 por ciento de las empresas no ha avanzado en ninguna de estas prácticas.

Por último, y en lo que resulta verdaderamente significativo de destacar más allá de los guarismos anteriores, en cuanto a la percepción de las prácticas sustentables y su impacto en el resultado global de los negocios, el 72 por ciento de los encuestados afirmó que estas prácticas mejoran el desempeño económico.

Este tipo de mediciones, aunque acotadas a un sector comercial en particular, expone que a pesar de resultar una práctica todavía incipiente en el grueso de las compañías que operan en la Argentina, la posibilidad de hacer de una política de responsabilidad social otro instrumento de rédito es una opción que merece evaluarse cada vez con mayor seriedad en los ámbitos corporativos.

Como es usual, siempre existen adelantados que dan los primeros pasos ante prácticas que despiertan alguna que otra desconfianza en quienes velan por los números de las empresas. Pero, como es habitual, que actores de carácter multinacional como los citados hasta ahora implementen programas en esa dirección deja abierta la esperanza a que se produzca un efecto derrame que incluso pueda alcanzar a los actores más chicos de la actividad comercial.

Al igual que en otras ocasiones, resta ver si el impacto positivo que ya recogen quienes picaron en punta en la aplicación de criterios de sustentabilidad como alternativa de ingreso encuentra imitadores en quienes están dando sus primeros pasos en el desafío de desarrollar planes y estructuras de acción pensadas en términos de responsabilidad social empresaria.

Las posibilidades que inaugura un contexto macroeconómico local nuevamente abierto al mundo, con las pautas de interacción que esto en sí mismo asegura, dejan lugar a la expectativa ante las prácticas ya expandidas en otros mercados que pueden comenzar a tener su presencia a nivel local.

El tiempo y la visión de los ejecutivos de empresas para avanzar cuanto antes en programas que, como se puede apreciar en los ejemplos, repercuten positivamente en las arcas corporativas son aspectos claves que incidirán o no en el establecimiento de un nuevo paradigma en lo que hace a la sustentabilidad en el segmento privado.