Pensar sustentable desde el diseño

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Paula Altavilla es la Directora de la Región Sur para América Latina de Whirlpool y una de las seis mujeres en puestos directivos que Whirlpool tiene en el continente.

¿Sobre qué pilares se asienta la responsabilidad social de Whirlpool?

Whirlpool tiene presente la sustentabilidad a lo largo de todo su ciclo de valor y principalmente a través de la política Design for Environment. Se considera el tema de la sustentabilidad y ser amigable con el medio ambiente desde el momento de la concepción de los productos, pasando por la generación de la energía de nuestras plantas a través de parques eólicos, principalmente en los Estados Unidos y Europa, y se tiene en cuenta la vida útil del producto en los hogares para que al momento de la disposición final se tomen todos los recaudos como para asegurar un objetivo de reciclado de más del 90 por ciento. En lo que respecta al proceso productivo, lo que tiene que ver con emisión de gases atmosféricos, básicamente se plantean objetivos de 30 por ciento de reducción de emisiones al año 2025. En temas como consumo de energía se alcanzaron las metas de reducción de 2020 en el 2017 y se están replanteando objetivos para los próximos años. Con lo cual hay un pilar muy fuerte que tiene que ver con el uso de energía y la disposición de residuos que está presente a lo largo de todo el ciclo. Por otro lado, tenemos pilares relacionados con temas de diversidad dentro de lo que es el ambiente de trabajo, la organización, que también se están desarrollando muy fuertemente.

¿Estas políticas de medio ambiente son globales o se realizan de forma local?

Tenemos 70 centros de innovación y desarrollo en el mundo, y esta política de Design for Environment, no solo de los productos sino también de los procesos, está presente en todos esos centros. En la Argentina particularmente, por ejemplo, tenemos una línea de producción de lavado y reutilizamos más del 70 por ciento del agua que se insume en el proceso. Todos los lavarropas se testean, se usan siete litros de agua, hay cinco que se reutilizan y otros dos que se usan para las oficinas. Entonces estas políticas están presentes en todos los países en los que operamos. En el caso de los países donde no tienen producción, por ejemplo, sí hay programas de lo que tiene que ver con la disposición de scrap o residuo industrial.

¿Trabajan con algún tipo de organización social?

Tenemos una alianza global con Hábitat para la Humanidad. Este año vamos a cumplir diez años de esta unión. En la Argentina, particularmente el año pasado, colaboramos con más de 500 horas de voluntariado, donamos más de 20 electrodomésticos y participamos de la construcción de hogares principalmente en La Tablada, donde tenemos nuestra zona de influencia.

¿Cómo ve a la RSE en la Argentina?

Veo que hay cada vez más conciencia acerca de la responsabilidad social y cada vez más interés de las compañías y de los consumidores también por conocer un poquito más qué es lo que hacen algunas empresas. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, debemos comunicar más lo que hacemos puertas adentro para que los consumidores sepan y conozcan qué compañías tienen un compromiso serio con el medio ambiente, porque de alguna manera tiene que ver con cuidar nuestro planeta y nuestras comunidades. Pero estamos progresando, el trabajo que realizan organizaciones como CEADS (Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible) es bien importante a la hora de comunicar, de compartir mejores prácticas, de generar también cambios incluso a nivel regulatorio que nos van a permitir a todos tener un comportamiento cada vez más cercano a las metas que deberíamos alcanzar en términos de sustentabilidad.

¿Qué debería cambiar en las empresas para alentar la carrera de las mujeres?

Lo primero es darnos cuenta de que la diversidad crea valor. Tenemos una sociedad diversa, nuestros consumidores son diversos, entonces para poder generar propuestas de valor cada vez más válidas y significativas para el consumidor debemos incorporar el talento diverso y las diferentes visiones y perspectivas a nuestro centro y a nuestro ámbito de toma de decisiones. Hay que ser conscientes de que no es simplemente un tema que es lindo de hacer, sino que es algo que agrega valor a la organización. Segundo, es muy importante medirlo, si nosotros no podemos medir dónde estamos parados y poner un objetivo de adónde queremos llegar, es muy difícil lograr una mejora importante. En tercer lugar, hay que identificar cuáles son las barreras que se les pueden generar a las mujeres, porque son la primera minoría, es el grupo más grande por incorporar y con el cual nos interesaría llegar a una paridad o a una representación mayor a la que tenemos hoy. En términos de barreras, quizá el momento de desarrollo de las mujeres es cuando necesitan mayor flexibilidad. Políticas de ingreso y salida, horario flexible, home office, reincorporación paulatina después de la maternidad son políticas que realmente ayudan a mantenerlas en la fuerza laboral y a que puedan seguir desarrollándose y alcanzar posiciones de mayor liderazgo.