La ciudad más importante de Rusia después de Moscú es un libro abierto de historias y de leyendas; es el retrato cultural de una sociedad que, a pesar de las inclemencias de los años, ha sabido sobrellevar el vital paso del tiempo, haciendo convivir de forma armoniosa el pasado con el presente.

Durante los últimos años, el concepto de “sustentabilidad” ha ido adquiriendo un valor y un protagonismo destacado en diversos campos del desarrollo social y humano. Hoy, por ejemplo, la gran mayoría de las grandes ciudades y urbes del planeta han acuñado este concepto con el fin de preservar y fortalecer sus espacios públicos para que sus habitantes puedan desenvolverse en un lugar armónico, respetando su entorno natural, sus construcciones, valorando su fisonomía y su esencia histórica. El filósofo alemán Friedrich Hegel decía que “la historia es el progreso de la conciencia de la libertad”, y es bajo ese precepto que San Petersburgo logró convertirse, con el paso de los siglos, en una de las ciudades más llamativas y hermosas de Rusia, y, por qué no decirlo, del mundo entero.

LA VENTANA DE RUSIA

San Petersburgo es la segunda ciudad más poblada de Rusia y una de las más grandes de Europa, con más de cinco millones de habitantes. Fundada por el zar Pedro el Grande el 16 de mayo de 1703 con la intención de convertirla en la “ventana de Rusia hacia el mundo occidental”, fue considerada la ciudad más importante del imperio ruso hasta 1918, cuando la capital fue trasladada a Moscú. Situada en el corazón de la región de Leningrado, su nombre es de origen holandés y significa “ciudad de San Pedro”. No obstante, a través de su historia ha cambiado de nombre en dos ocasiones: entre 1914 y 1924, fue conocida como “Petrogrado”; y luego, tras la muerte de Lenin en 1924, pasó a llamarse en su honor “Leningrado”. En 1991, tras un plebiscito, vuelve a ser denominada “San Petersburgo”. Actualmente, los peterburgueses –y los rusos en general– llaman coloquialmente a esta hermosa urbe “Peterburg”, o de manera aún más familiar, “Píter”.

ENTRE CATEDRALES Y JARDINES

Llegar a San Petersburgo y preguntarse por dónde empezar es una interrogante que invade la mente de cualquier persona que lo visita por primera vez. Las maravillas arquitectónicas y su impecable estado hacen reflexionar sobre el especial cuidado que ponen en estas sus autoridades y ciudadanos. No hay que olvidar que gran parte de la ciudad fue devastada durante la Segunda Guerra Mundial, y prácticamente desde las cenizas, resucitó para erigirse al mundo moderno. Por eso, un buen lugar para comenzar esta aventura es la Iglesia de la Resurrección de Cristo. Ubicada en la orilla del canal Griboyédova (nombrado en honor a Aleksandr Griboyédov, dramaturgo y diplomático ruso), cerca del parque del Museo Ruso y de la avenida Nevski, fue construida sobre el lugar donde el zar Alejandro II de Rusia fue asesinado víctima de un atentado el 13 de marzo de 1881. Durante la Segunda Guerra Mundial y el bloqueo de la ciudad, una bomba cayó encima de la cúpula más alta de la iglesia. La bomba no explotó y estuvo dentro de su cúpula durante 19 años. Solo cuando los obreros subieron a esta para arreglar unas goteras, el aparato explosivo fue encontrado y retirado. Fue entonces cuando se decidió llevar a cabo una restauración más profunda. Después de 27 años de reconstrucción, fue inaugurada nuevamente como un museo estatal abierto al público.

Otro espacio de carácter religioso (también cercano a la avenida Nevski), imperdible por su belleza y su valor histórico y arquitectónico, es la Catedral de Kazán, principal templo de la ciudad consagrado a la Virgen de Kazán, uno de los íconos religiosos más venerados de Rusia. En 1800, el emperador Pablo I ordenó su construcción según el modelo de la Basílica de San Pedro en Roma. Su edificación duró diez años y es considerada una de las obras de la arquitectura más importantes del siglo XIX. La Fortaleza de San Pedro y San Pablo también se alza como una de las construcciones monumentales de San Petersburgo. Fue diseñada por el arquitecto italiano Domenico Trezzini y construida en 1703. Contiene importantes edificios, entre ellos, la Catedral de San Pedro y San Pablo, donde están enterrados los zares desde Pedro I el Grande hasta Nicolás II y su familia.

El Palacio de Peterhof integra un extraordinario conjunto de construcciones, parques, terrazas, fuentes y canales que conducen hasta el mar Báltico, componiendo un entorno único declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1990. Es un reflejo de la Rusia Imperial que traslada a los visitantes y a los turistas a la abundancia de la época a través de la suntuosidad y las dimensiones de esta reliquia arquitectónica que integraba la residencia veraniega de los zares, considerada por muchos expertos como la más lujosa de la historia. Sus jardines poseen una belleza inédita en su tipo, con manantiales que se extienden a través de sus 20 kilómetros de longitud. Esta obra es creación del ingeniero ruso Vastly Tuvolkov. Su construcción se llevó a cabo entre los años 1721 y 1724. Dentro de las obras que pueden apreciarse dentro de este lugar, destacan La Gran Cascada y sus estatuas doradas, y la hermosa fuente Sol. También las terrazas, en las cuales es posible obtener una panorámica de obra de arte al aire libre. La limpieza y excelente mantención del lugar, son un ejemplo de respeto y pulcritud, digno de imitar por otros parques y ciudades del mundo.

DEL HERMITAGE AL FABERGÉ

Una parada obligada para toda persona que desee visitar y descubrir San Petersburgo es el Museo del Hermitage, uno de los más importantes del mundo. Su colección ocupa un complejo formado por seis edificios situados a la orilla del río Neva, y el más importante de estos es el Palacio de Invierno, residencia oficial de los antiguos zares. Entre los otros cinco edificios, se encuentran el Palacio Menshikov, el Edificio del Estado Mayor y un recinto para almacenamiento abierto. Se formó con la colección privada que fueron adquiriendo los zares durante varios siglos, y no fue hasta el año 1917 cuando fue declarado Museo Estatal. Alberga más de tres millones de piezas, desde antigüedades romanas y griegas hasta cuadros y esculturas de la Europa Occidental, arte oriental y ruso, piezas arqueológicas, joyas y armas. Su pinacoteca es considerada una de las más completas del mundo. Como dato curioso, en 2002 el cineasta Aleksandr Sokúrov filmó en el interior del museo el documental El arca rusa, película elogiada en todo el mundo por su originalidad y por representar la vida y las costumbres de la aristocracia rusa de mediados del siglo XIX.

También a orillas del Neva, e inaugurado recién en 2013, se encuentra el Museo de Fabergé. Viktor Vekselberg, uno de los hombres más adinerados de Rusia, decidió compartir su colección de piezas de Carl Fabergé, quien fue el joyero principal de los zares durante fines del siglo XIX y comienzos del XX. Este espacio, ubicado en el Palacio Shuvalov –restaurado especialmente para funcionar como galería y museo–, cuenta con más de 4000 piezas de joyería únicas en el mundo, las cuales se alternan con otros tesoros y obras de arte. Los huevos dorados, tradicionales durante las fiestas de Pascua hace ya 150 años, son algunos de los principales atractivos de este museo, otro de los lugares que alberga la inmensa e infinita propuesta cultural y artística de San Petersburgo.

AVENIDA NEVSKI

La artería principal de San Petersburgo es la avenida Nevski, vía que representa los diferentes matices de la historia y de la sociedad rusa. A través de sus cuatro kilómetros de longitud, se pueden apreciar testimonios arquitectónicos de la inmigración en Rusia, cafés, restaurantes, tiendas, museos y librerías. Los grandes almacenes de los hermanos Eliséev, el jardín de Catalina, una hermosa vista al río Fontanka y la Plaza de Insurrección son algunos de los tantos atractivos que pueden verse y disfrutarse caminando por sus veredas. La bohemia, los mitos y las leyendas también son testigos de esta avenida que ha sido fuente de inspiración para cientos de artistas. Inclusive, de pasajes literarios en las obras de grandes escritores, tales como Gógol, Dostoievski, Gorki o León Tolstoi. La avenida Nevski es, sin duda, un espacio abierto para comprender y conocer la historia de Rusia, un pueblo que, a pesar de los vaivenes de una historia épica e intensa, ha logrado sustentar en sus raíces su identidad y reconciliar el pasado con el presente.

FUENTE DE INSPIRACIÓN

Uno de los grandes genios de la literatura rusa, Fiódor Dostoievski, ambientó gran parte de su obra en San Petersburgo. Si bien nació en la ciudad de Moscú, el autor de Crimen y castigo y Los hermanos Karamázov encontró en su misterioso magnetismo la inspiración necesaria para crear algunas de las novelas más importantes de la historia. En la ciudad, se ofrecen algunos tours para descubrir algunos lugares mencionados por el escritor en sus relatos. Alexander Pushkin, poeta y dramaturgo de principios del siglo XIX, fue otro artista que, a través de su pluma, inmortalizó en su obra el encanto y la imponente belleza de esta urbe. A través de los versos de su poema “El caballero de bronce”, le expresa toda su admiración: “Te amo, ciudad obra de Pedro/Amo tu severa armonía/El curso majestuoso del río/El granito que cubre sus orillas…”.

LA VENECIA DEL NORTE

Pasear en barco por los ríos y canales es una de las actividades más llamativas en San Petersburgo. Diversos tours ofrecen una excelente oportunidad de descubrir la ciudad desde otra perspectiva única, desde el agua. Conocida como la “Venecia del Norte”, San Petersburgo está surcado por canales y ríos navegables, entre los que destacan los ríos Fontanka y Mojka, y el canal Griboedov. El Castillo de los Ingenieros, el Teatro Gorki, el Museo Dostoievski, el Puente Anichkov y el Palacio Yusupov son algunas de las tantas bellezas que se pueden disfrutar y apreciar en estos inolvidables recorridos. Los paseos en barco u en otro tipo de embarcación son posibles solamente durante el período de navegación, el cual va de mayo a octubre. Cuando hay vientos fuertes y sube el nivel de agua, las excursiones se cancelan.

RECORRIDO SUBTERRÁNEO

Una forma de descubrir la cotidianidad, la historia y la idiosincrasia de los peterburgueses es viajando a través del subte de la ciudad. Y es que posee varias particularidades que lo hacen un medio de transporte único y particular. Es el más profundo del mundo (pasa por debajo del río Neva y llega hasta los 110 metros de profundidad), se extiende a lo largo de 110,2 kilómetros de largo y cuenta con 64 estaciones repartidas entre las cinco líneas que componen la red. Al igual que en Moscú, las estaciones más antiguas están elegantemente decoradas, mientras que las más recientes muestran un diseño más actual y funcional. Abierto al público en 1955, es utilizado por dos millones de pasajeros por día. El ejemplar mantenimiento de algunas de sus estaciones convierte al subte de San Petersburgo en una verdadera reliquia subterránea de nuestro tiempo.

 

INFORMACIÓN ÚTIL

Cómo llegar

Swiss Airlines vuela a San Petersburgo desde Buenos Aires con dos escalas.

Para más información, ingresar en http://www.swiss.com

Dónde dormir

Gogol Hotel

Kanal Griboyedova 69, distrito de Admiralteyskiy, San Petersburgo, Rusia. Teléfono: + 7 812 5711841. Para más información ingresar en http://gogolhotel.com

Dónde comer

Restaurante Palkin

Avenida Nevski 47, San Petersburgo, Rusia.

Café Singer

Avenida Nevski 28, segundo piso (adentro de la librería), San Petersburgo, Rusia.

Qué visitar

Iglesia de la Resurrección de Cristo

Palacio de Invierno o el Museo del Hermitage

Catedral Nuestra Señora de Kazan

Jardines del Palacio de Peterhof

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Museo Fabergé

Avenida Nevski