Rubén Shcrott dirige VerdesAires, empresa que desarrolla espacios verdes en terrazas de organizaciones y edificios particulares. Con cada espacio, se ahorra significativamente el consumo de energía, cambiando la forma sustancial la imagen y las vistas de los espacios creados incluso para ser transitables. Las terrazas verdes de esta empresa se presentan en un esquema de sistema modular de las plantaciones a través de bandejas especialmente diseñadas y tratadas con filtro U.V., con separadores especiales para el piso. Así se genera el drenaje interno con un diseño adaptado para la ubicación geográfica de la ciudad de Buenos Aires y sus climas.

¿Cuál es el volumen de producción que tiene VerdesAires?

Desde el 2011 que empezamos hasta hoy hemos instalado 8500 metros cuadrados de techos verdes en CABA, Córdoba, Gran Buenos Aires y San Luis. Trabajamos mucho con el calendario propio de las plantas. Desde mediados de abril hasta fines de julio es la época de receso. Desde ahí empiezan a alargarse los días y las plantas comienzan a tener más duración. Por eso cuando nos encargan un sistema modular, trabajamos muchas veces con un tiempo de encargo que puede ir entre los cuatro y los seis meses.

¿Había ya algo parecido en materia de innovación?

No. Nosotros desarrollamos un sistema modular, algo que, te imaginás, en el mundo existe. Pero esto fue específico para la Argentina, y lo hicimos con un criterio que es un poco nuestra bandera: la de respetar el ambiente con un eje de sustentabilidad.

¿Por qué no usan tierra natural para las plantas?

Por una cuestión ambiental. El sistema apunta siempre a un tema ecológico. Si yo uso la tierra, lo que hago es sacarla de abajo para ponerla de arriba. Sigo deteriorando la capa fértil del planeta. Para ese tipo de desarrollos se trata de reutilizar otro tipo de sustratos que no impliquen dañar la superficie fértil del planeta.

¿Cuánto cuesta tener una terraza verde?

Los precios van variando, pero hoy un panel de un metro cuadrado de techo verde está alrededor de 2500 pesos. Varía un poco si los hacés transitables o no por el tipo de planta.

¿Qué desafíos tiene VerdesAires?

Un poco lo importante es transformar el modo en que el hombre construye su hábitat y cómo se integra al ambiente. Es a lo que apuntamos. Tratamos de replantearnos los paradigmas de cómo y para qué se construye el hábitat, siempre con este desafío de que la interacción entre el hombre y lo que lo rodea sea inteligente. Lo fundamental es que esto tenga cierta escala, porque el impacto existe si tiene escala.

 ¿Las empresas tienen en cuenta este tipo de responsabilidad?

Es algo que se está trabajando cada vez más, tanto desde lo educativo como apoyando acciones concretas, como para revertir algo que viene muy difícil. Los efectos del calentamiento global se están viendo desgraciadamente cada vez más. Ya hay cosas que son irreversibles. Hace unos 30 años, a comienzos de los 90, teníamos un emprendimiento para promover el reciclado de papel en empresas. Lo hacíamos en conjunto con Fundación Vida Silvestre y luego con Greenpeace. En ese momento hablábamos de los impactos que podía generar el tema del papel y la utilización de árboles. Hablábamos de los períodos de sequía y de lluvia. Esto es algo que ahora ya se ha instalado. Creo que el mensaje es colaborar entre todos para preservar lo que tenemos. Las empresas cuentan con un rol importante por el manejo de recursos como para apoyar este tema que va en beneficio de todos. Si destruimos el hábitat, no hay más nada para nadie.