Comenzó su carrera de adolescente y llegó a convertirse en uno de los modelos mejor cotizados del mundo. Además de modelar, fue notero, actuó en cine y en televisión, y es conductor. Iván de Pineda, un hombre que no se cansa de probarse a sí mismo.

Su tío, para hacerle una broma, mandó una foto de él a una agencia de modelos. Y así, casi sin quererlo, empezó su camino en las pasarelas, que con los años lo llevaron a modelar por ciudades como Nueva York, Berlín, Londres y Milán, entre otras. Hizo campañas para marcas como Diesel, Kenzo, Moschino, Versace, DKNY, Verri, Valentino, Jean-Paul Gaultier y Trusardi. Aunque se mudó al extranjero para poder realizar su trabajo, nunca dejó de visitar nuestro país. Como si no fuera suficiente lo que estaba haciendo, probó suerte en la televisión y se desempeñó como notero del programa El rayo. Automáticamente la pantalla lo amó y fue pasando por distintos programas, ya sea como actor o conductor. Desde hace varios años viaja por todo el globo (le quedan pocos países por visitar) para Resto del mundo, despliega sus conocimientos como jurado en Los 8 escalones y este año agregó la radio: conduce Bien ubicados, de lunes a viernes de 6 a 9, por Los 40 principales (FM 105.5). Si hay algo que también se destaca en Iván de Pineda es su compromiso social: cada vez que puede, colabora y ayuda en toda campaña o movida solidaria que le proponen. Charlamos con él sobre sus comienzos, sus intereses y qué piensa de la responsabilidad social.

Poca gente sabe que naciste en España.

Sí, nací allá y vine a vivir a la Argentina a los 7 años. Es una dualidad que vive en mí, no puedo sacar una cosa sin la otra. Estoy muy orgulloso de estos dos aspectos. No podría disociarlos porque son parte de mi historia y de mi vida. Le tengo mucho cariño a estas dos partes, que son las que me han hecho también como soy ahora. Para mí son esenciales de mi vida.

¿Cómo llegan con tu familia al país?

Siempre hubo relación en mi familia entre España y Argentina, sobre todo con mi bisabuelo y mi abuela. Mi bisabuelo hacía negocios en el país, por supuesto que estoy hablando de hace muchísimos años, ¿no? Mi mamá nació acá, pero mi abuela es española y se fueron a vivir allá cuando ella era chica. Estuvo en España más de la mitad de su vida.

¿Cuántos son ustedes?

Tres hermanos, todos nacidos en España.

¿Adónde fuiste a la escuela?

Fui al colegio San Miguel, en la calle Larrea, en pleno centro de la Capital Federal.

Te anotaste para estudiar Abogacía en la UBA y llegaste a cursar algunas materias. Ya trabajabas, ¿no?

Sí, ya laburaba de modelo. Quizás no era mega, ultra, archiconocido, pero alguno me reconocía. Ya había hecho la campaña de Versace y todo.

Alguna vez dijiste que si te arrepentías de algo, era de no haber podido vivir esa época plenamente.

Me tocó vivir una experiencia completamente diferente. Sí creo que me hubiese gustado vivir toda esa etapa, el último año del colegio, los primeros meses del año siguiente en donde ya te anotaste en lo que querés estudiar y empezás con muchas ganas e ilusión porque comienza una nueva etapa en tu vida. Estás en este camino medio entre independizarte de tu familia y no hacerlo, entre trabajar y no hacerlo, es como muy interesante todo eso.

Era bastante difícil ser exitoso siendo tan joven y mantener los pies sobre la tierra. Siempre decís que le agradecés mucho a la educación que te dio tu mamá.

Tuve la suerte de tener una educación en casa para mí muy buena. Lógicamente, mucho de esta etapa que me tocó vivir fue con mi madre. Entonces, para todas estas cosas, es el punto de referencia.

Nombrá tres tips importantes que te dio en tu educación y que vos replicarías en tus hijos.

Número uno, el respeto. Número dos, ser educado. Y número tres, ser consecuente.

¿Qué se te viene a la mente cuando te dicen “responsabilidad social”?

Me parece que hay que tomar conciencia de lo que significa, primero, la responsabilidad, y después el impacto que tiene lo que uno hace en las personas y en todo lo que nos rodea. Desde ahí para arriba.

¿Qué es para vos un ciudadano socialmente responsable?

Hoy en día se puede ver esta responsabilidad social desde muchos lugares, por ejemplo desde cuidar lo que nos pertenece a todos. Sobre todo cuando trabajás con un grupo colectivo de gente que se dedica a algo. Como decía antes, los impactos y la llegada que tiene en los demás y en su vida. Y en los recursos además.

¿Qué opinión te merece el auge y el desarrollo que tuvo la responsabilidad social en los últimos años?

Me parece que es muy importante. Creo que todo redunda en lo que dije antes. Y es muy importante que las empresas tomen conciencia de su impacto y que haya un área que se encargue de la RS.

¿Considerás que los argentinos somos socialmente responsables?

Creo que siempre que hay que dar la talla, se la puede dar. También en momentos para muchos particulares es difícil mirar para afuera cuando pasa mucho por el adentro y por tu pequeño núcleo familiar y de amigos inmediatos. Pero creo que el argentino es y tiene la gran capacidad de ser.

¿Cuál pensás que podría ser tu aporte en el futuro con respecto a la RS?

Es muy importante estar al pie del cañón para aquellas organizaciones y ONG que realizan laburos increíbles. Creo que está bueno y es necesario estar ahí, acompañar y sumar mi pequeño grano de arena. Es importante hacerlo.

¿Te quedó algún amigo de la época escolar?

Sí, de hecho salimos todos juntos hace algunas semanas cuando cumplimos las dos décadas de terminar el colegio, de egresarnos. Fue buenísimo. Espectacular. A mí me encanta, me divierte…

En esos encuentros no está el Iván “famoso”.

No, al contrario. El 75 por ciento de la primaria, y el 100 de la secundaria, fui con la misma gente. Durante esos diez, casi once años. En ese momento las visiones que poseemos de la persona que tenemos al lado, que son las que venimos recolectando desde chicos, y la manera en que nos hemos relacionado son diferentes. Y todos ocupamos un lugar dentro de ese entorno en el cual nos desarrollamos durante muchos años, que ya no tiene nada que ver con lo que quizás otra persona podría ver. Es muy simpático eso. Cada vez que me toca volver a encontrarme con mis amigos del colegio, la paso bárbaro. Genuinamente. Y los veo bastante por suerte.

En el 2005 debutaste en el cine con la película Un buda (2005).

Sí, tuve una pequeña participación. Llegás y es otro mundo mágico el del cine.

Este año empezaste a hacer radio. Te encanta probar cosas nuevas, así como hiciste con la actuación. Hasta te ganaste un premio actuando en Eva & Lola (2010).

Estoy muy contento de tener un Premio Cóndor en mi casa, sobre todo por poner mi humilde nombre al lado de gigantes del cine argentino. Fue una película que hice con mucho amor, con mucho cariño, con Sabrina Farji; era su primera película importante y fueron dos meses de filmación divertidísimos. Nos tocó en medio de un mundial, hicimos nuestro prode, armamos campeonatos de cartas. La pasé genial.

¿Por qué no actuaste de nuevo?

Hay que darles tiempo a las cosas. Me parece que está bueno tener el tiempo. Lo que pasó en estos últimos años fue que era muy complicado, y eso que tuve ofertas. Pero significaba supeditar a gente que se estaba dedicando full time a eso a ciertas cosas que tenían que ver con horarios, con idas y venidas mías, y tampoco era justo. Me parece muy importante también respetar el laburo del que tenés enfrente y del que sabe y del que está haciendo algo. A mí me gustar estar y disfrutar de las cosas.

Te gusta hacer las cosas bien…

Siempre. Te puede ir mejor, te puede ir peor, lo importante es hacerlo con seriedad, con responsabilidad y con tesón.

Hace varios años te preguntaron cómo te veías en un futuro y dijiste que “viajando menos”. ¿Qué pasó?

Aunque parezca mentira, antes viajaba un poco más que ahora. Estaba tres días en Nueva York, me iba dos a Milán, de ahí a París, de vuelta a Nueva York. Dos semanas en Tokio, cinco días en Londres, volvía a Nueva York un mes. Iba a España, Alemania, venía a Buenos Aires, pero porque también después hice Versus y tenía que grabar casi todas las semanas. Ahora estoy mucho más tiempo en Buenos Aires.

¿Y cuánto tenés recorrido de nuestro país?

La Argentina es uno de los lugares más lindos para visitar. Viajé mucho por nuestro país, y sobre todo durante una época en la cual me tocaba hacer muchas presentaciones. Venía a la Argentina y me la pasaba viajando. Me tocaba un fin de semana en La Rioja y en Catamarca, el otro hacía Córdoba y Santiago del Estero, después me iba a San Luis y Mendoza, después Neuquén, Misiones, Chaco, Formosa, y así.

¿Cómo nos ven a los argentinos afuera?

La gente tiene mucha curiosidad por la Argentina. Primero por una cuestión geográfica: si uno ve un mapa, cosa que no hacemos muy seguido, es importantísimo el lugar donde está ubicada. Es un enclave increíble. Tenemos una geografía que atraviesa casi 6000 kilómetros. Es tremendo. La Argentina siempre ha contado con muy buenos embajadores, y eso hace también que la gente tenga un conocimiento sobre nuestro país. Y sobre todo creo que hay muchos que se sorprenden cuando vienen a Buenos Aires y ven lo que es la ciudad. Está creada y conformada en años de la historia del país de un boom de muchísimas cosas, sobre todo demográfico y también comercial. No es una ciudad, no es una metrópolis, ya es una megápolis, en cuestiones de tamaño, de habitantes, toda el área del Gran Buenos Aires es enorme. Y la oferta que tiene: cultural, gastronómica… eso no pasa en muchos lugares del mundo tampoco.

¿Es cierto que caminás 18 kilómetros diarios?

Lo bueno de la tecnología es que te ayuda con estas cosas. Cuando hacemos el programa, nosotros caminamos todo el día, y tengo una aplicación en el celular que marca lo que recorrimos. Un lindo símbolo de lo que hemos hecho a lo largo del día es ponernos al final de la tarde con el productor y el camarógrafo y ver cuánto caminamos. A mí me gusta mucho caminar, lo hago muchísimo. Uno no se da cuenta, pero camina más de lo que piensa.

¿Caminás por la ciudad también?

Camino por todos lados, voy y vengo. A veces llego a casa después de estar en los estudios, tanto de la radio como de la televisión, y me voy a dar una vuelta.

¿Qué hacés cuando no querés hacer nada?

Me quedo en mi casa. Leo mucho, miro algo de televisión, me gustan las películas y los documentales. Como no tengo horarios, lo que sucede con la televisión es que no puedo engancharme con algún programa en especial. Sí grabo muchos, pero lo que va en vivo me gusta verlo en directo.