Julieta Cardinali tiene más de 20 años de carrera. Es una de las actrices más solicitadas del medio y con las que todos quieren trabajar. En esta entrevista nos habla sobre su vida, su trabajo y lo que significa para ella la responsabilidad social.

El verano se niega a irse de la ciudad. Es temprano en la mañana, y el calor ya comienza a ser sofocante. La cita para la entrevista es en el coqueto barrio de Palermo, en un lugar algo escondido al público. Nos rodean plantas y flores por doquier, algo que ayuda a que nos olvidemos de que estamos por derretirnos. Julieta Cardinali llega justo a tiempo, espléndida, como si la temperatura no la afectara para nada. Su carrera empezó a los 14 años como paquita en El show de Xuxa y prácticamente no paró. Trabajó en programas como Montaña rusa, otra vuelta (1996), Como pan caliente (1997), Naranja y media (1997) y Verano del 98 (1998), entre otros. Esto la hizo desembarcar enseguida en cine, donde actuó en Buenos Aires me mata (1998) y, dos años más tarde, en Una noche con Sabrina Love (2000), por la que fue nominada al Cóndor de Plata por Actriz Revelación. Eso hizo que la calidad e importancia de los papeles que le ofrecían cambiara. Julieta logró posicionarse como una de las mejores actrices de su generación y con ello darse el gusto de poder elegir sus trabajos.

Tu perfil como actriz es alto.

Si es así, me parece que está bueno. Ya soy grande, trabajo hace mucho tiempo, hice muchísimas cosas, entonces aprendí a hacer lo que me gusta. Y eso te coloca en un lugar de privilegio para elegir los proyectos. Cuando tenés 18 años y te ofrecen muchas cosas, todo te sirve para foguearte y probar lo que estudiás a la par en la clase de teatro. Eso es experiencia. Ahora lo que me pasa es que tengo la posibilidad de elegir, y eso hace que elija cosas que me interesan. Si lo que me interesa a mí causa que a otro par le pueda interesar, espectacular. Estoy en un momento en el que tampoco tengo ganas de pasarla mal trabajando. Me puedo equivocar, por supuesto, porque no cuento con la bola de cristal. Si no, haría todas cosas espectaculares y no es así.

¿Buscás siempre papeles diferentes?

Cuando uno lee algo o se encuentra con alguien que le gusta mucho, no importa si el papel es el protagonista o es una participación. A mí me interesa el proyecto. He hecho cosas bastante distintas, trabajé en proyectos, con directores, historias muy distintas. Desde La antena (2007), que es una película muda en blanco y negro; Valentín (2002), una de las primeras que hice, que fue una hermosura para mí; después Carta a Eva (2012), la miniserie que hice en Barcelona. La verdad es que también tuve la suerte de cruzarme en la vida con directores que yo admiro y me gustan.

¿Te llegan muchas propuestas?

A veces sí, a veces no. Vivimos en la Argentina, no me llegan tantas cosas. En el momento en que tengo para elegir muchos proyectos soy muy selectiva y me fijo mucho de qué manera se va a hacer, con quién, cómo. Y cuando no hay tanto, tengo paciencia. No soy superambiciosa con el dinero, entonces eso hace que uno pueda tener más paciencia también. No necesito estar trabajando todo el tiempo.

 

Julieta no se comporta como la superestrella o la artista inalcanzable. Si bien se toma su tiempo y elige cuidadosamente sus papeles, su interés pasa por lo atractivo de lo que le ofrecen. En los próximos meses podremos ver varias participaciones y trabajos suyos, más que nada en el cine.

Trabajaste en Viudas e hijos del rock and roll.

Lo terminé en diciembre. Fue una propuesta de Pablo Culell, una participación de cinco capítulos. Estaba terminando el año, me llamó y me planteó hacer este personaje. Había visto varias veces el programa. Me divertía, y el elenco también. Una participación te lleva mucho menos tiempo, y acá son todos amigos y compañeros. Me parece que el producto está buenísimo, y no tuve ninguna duda en hacerlo.

Participaste en una película titulada Los del suelo.

Es un film de un director llamado Juan Baldana, su ópera prima, muy de autor y muy chiquita. El libro me gustó mucho y accedí a hacer una participación. Hago una sola escena, la última del largometraje. Me parece que está bueno apoyar algunas óperas primas de directores que no son conocidos con una participación como la que realicé. A él le sirve, y a mí me gustó la propuesta.

¿Cómo llegó a vos?

Venía de hacer una película, que todavía no se estrenó, que es el debut como director de Arnaldo André. La filmamos en Paraguay, es una historia muy linda que se llama Lectura según Justino, y es un poco autobiográfica. Habla de los diez años que pasó en su pueblo, en San Bernardino, muy localista. Divina. Ana Ortiz, la asistente de dirección, cuando terminamos de filmar me dijo que tenía un amigo que estaba rodando una película y que quería que yo participara. Lo leí y dije que sí de una.

¿Y La ecuación de Dios?

Sé que es un proyecto del que me llamaron de Colombia. Me lo contó mi representante, pero todavía no sé absolutamente nada. No sabía ni el nombre, me acabo de enterar.

 

En 2005 formó pareja con el cantante Andrés Calamaro, con quien compartió seis años de su vida. De su relación nació, en 2007, su hija, Charo. Después de la separación, Julieta puso toda su energía en el cuidado de ella. Y cuando uno se convierte en padre y cuida de sus hijos, también cuida de todo lo que lo rodea. La protección del medio ambiente y el sentido de responsabilidad social es algo que le interesa, y mucho, a la actriz, sobre todo para dejarle el mejor futuro posible a su hija.

Cuando te nombran la palabra “responsabilidad social”, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? ¿Qué es para vos ser un ciudadano “socialmente responsable”?

Lo primero que se me viene a la cabeza es el cuidado que debemos tener con el medio ambiente. Pero también los impuestos me parecen una forma de responsabilidad social. Hay que pagarlos para que así pueda funcionar lo que debería funcionar: hospitales, policía, educación pública; y así vivir en un país que funcione. El respeto al prójimo es una responsabilidad social también, ser responsables de la manera que elegimos vivir.

¿Qué opinión te merece el auge y desarrollo que ha tenido la responsabilidad social en la Argentina en los últimos años?

Me parece muy importante y fundamental. Es la única manera de poder dejarles a nuestros hijos un futuro mejor.

¿Considerás que los argentinos somos “socialmente responsables”?

Creo que cada vez tenemos más conciencia, pero aún falta mucho por hacer. Por ejemplo, seguir concientizando sobre el reciclaje de nuestros residuos, sobre el uso del agua y la energía. Hay que continuar trabajando.

¿Cuál pensás que podría ser tu aporte como actriz?

Por el momento creo que mi aporte es más como ser humano que como actriz. Soy responsable en mi modo de vida, cuando abro la canilla e intento no derrochar agua. Cuando apago la luz de las habitaciones en las que no estoy, cuando no ensucio la calle tirando basura. Son cosas mínimas y básicas que tienen más que ver con la educación que con la profesión.

Cómo madre, ¿qué cuestiones añorás para el futuro de las nuevas generaciones?

Me parece que la generación de mi hija está más preparada que la mía. Ya en el colegio les enseñan a ser responsables con el medio ambiente. Tienen más conciencia de la que teníamos nosotros a su edad. Si todos tratamos de no derrochar los recursos, ya escasos, que tenemos, ellos van a tener un futuro más rico.

 

La entrevista se acerca a su fin. El calor, mientras tanto, va llegando a niveles insoportables. Julieta sigue tan fresca y divina como siempre. En los últimos minutos de la charla tocamos temas como su trabajo como diseñadora de ropa, lo esquivo que le está resultando el teatro y cómo ve su futuro.

¿Es una asignatura pendiente el teatro?

Hice muy poco. A mí se me ocurren varios motivos, y seguramente habrá otros. Los últimos años realicé mucho cine. Y viajé mucho para eso, porque muchas de esas películas no se filmaron acá. Eso ya es imposible con el teatro. Después fui madre, y los primeros años de mi hija yo no quería trabajar en el teatro porque quería estar en casa a la noche. Recién ahora que ella está más grande me estoy animando. De hecho, estoy leyendo una obra para este año. Pero me vuelve a pasar lo mismo, porque ya tengo una película cerrada para agosto y debo ver si las fechas me cuadran porque me voy para Azul a filmarla. Tengo muchas ganas de hacer teatro.

¿Cuál es esa película?

Es una que va a dirigir Bruno Stagnaro. Voy a protagonizarla junto a Claudio Tolcachir, se va a filmar en Azul y Buenos Aires en agosto. También hay otro largometraje que podría filmarse en octubre.

Contame algo sobre tu rol como diseñadora.

Clara Ibarguren me llamó hace como diez años para ser la imagen de su marca, y ahí nos hicimos amigas. Estuve dos años con eso; y un día me proponen ella y Abril, su hija, hacer una línea. Les dije que me encantaba la idea y que si lo hacía, era con mi nombre. Fue la premisa desde el principio. Empecé con algo muy chiquitito porque quise hacerme cargo de todo. La primera colección tuvo diez prendas nada más: una remera, un pantalón, una camisa, pocas cosas. Me sentaba junto con la diseñadora y buscábamos referencias. Eso fue ya hace ocho años; la marca creció un montón y yo trabajo en la fábrica todas las semanas, cabeza a cabeza con las diseñadoras, ellas son muy generosas conmigo, aprendí muchísimo. Me ayudaron a crecer mucho. Voy a los proveedores para mi línea y lo disfruto. Y sobre todo disfruto que con el tiempo la marca se instaló y creció. Voy a las siete de la mañana al shopping a preparar la vidriera cuando ponen mi colección, hasta armo los desfiles, elijo la modelo que va a llevar mi ropa, todo. Estos últimos años fue un privilegio tener esto, porque yo, por ejemplo, el año pasado trabajé muy poco como actriz. Pero estuve el año entero haciendo esto. El anteaño, cuando actué en Farsantes, me llevaba la computadora al camarín y no paraba nunca de trabajar.

¿Creés que vas a ser actriz toda tu vida?

Me dedico a esto, me voy a dedicar a esto y me gusta hacerlo. Voy a seguir por este camino, pero me parece que son compatibles las dos cosas. No tendría que dejar una cosa por la otra. A mí la actuación me gusta mucho y me parece que el paso del tiempo, la experiencia de vida, te suma mucho en el trabajo. Solo puedo decir que cada vez me gusta más actuar.

* Entrevista publicada en la edición 29 de PRESENTE (marzo/abril).