PRESENTE pasó una tarde magnífica recorriendo el Hipódromo de Palermo junto a Fernando Facal –Gerente General–, sintiéndose parte de la evolución, del devenir de uno de los últimos landmarks, ícono emblemático de la ciudad de Buenos Aires.

Crear un lazo sentimental, una profunda conexión con el espacio. Fabricar lindos recuerdos hoy para retomarlos en el futuro. En la era (quizás hasta resulta viejo o anticuado hablar de “era”) de lo efímero, de lo instantáneo, de la foto con el celu en lugar de vivir el momento, el Hipódromo de Palermo busca ampliar su espectro de experiencias vividas, ofrecer un lugar divino para que todos los integrantes de la familia, los solitarios, los grupos de amigos… absolutamente todos puedan encontrar una oferta variada e interesante de oportunidades para escribir el presente, para convertirse en los protagonistas omnipresentes de sus propios recuerdos. Con más de 140 años de historia, sabe renovarse más allá de su actividad principal, el turf, y darle rienda suelta a otro tipo de eventos que colman todas las expectativas.

 ¿Cuál es la misión del Hipódromo de Palermo?

Hace más de 140 años que existe el Hipódromo de Palermo, y si sigue existiendo es porque representa los valores culturales de la sociedad. Es un ícono de la ciudad de Buenos Aires, no solo por el turf o el resto de las actividades que llevamos a cabo, sino también por su valor edilicio, por la belleza de la arquitectura de este predio. Nuestra misión como compañía es brindar experiencias extraordinarias a nuestros visitantes. El hipódromo y la actividad fueron reconvirtiéndose a lo largo del tiempo. En un momento, era una actividad floreciente que atraía a muchísima gente con el fin último de la diversión y la atracción de las carreras de caballos. Pero ese concepto fue cambiando con el devenir de los intereses del público, por eso el hipódromo se fue reconvirtiendo en un espacio que ofrece una variedad de espectáculos y atracciones para toda la familia. Hemos logrado así un producto acorde a los tiempos que se viven. La gente y sus costumbres han evolucionado, no son las mismas que hace 50 años atrás. Estamos en ese camino para seguir avanzando mucho más; trabajando para que este lugar esté muy integrado a la ciudad y que cualquiera pueda venir a comer a un restaurante, a disfrutar de una feria gastronómica, a ver las carreras (tenemos dos o tres por semana), a un recital, a la sala de slots (que desde hace más de diez años funciona con buena cantidad de público) o simplemente a conocer sus encantos edilicios.

Si bien el negocio tiende a abrir nuevas propuestas, el hipódromo seguramente sigue arraigado a una cultura turfística que la generación de menos de 40 años quizás no entiende o comparte. ¿Por qué pensás que el turf perdió adeptos?

Hoy el entretenimiento es lo instantáneo, lo que se resuelve en el momento, agarran la tablet y juegan a algo que se termina rápido, que requiere poca información y la mínima habilidad. El turf es todo lo contrario. Requiere estudiar una carrera, saber la información de cada caballo, ser muy minucioso. Y cada vez son menos los que tienen tiempo para eso. El aficionado de verdad es el que estudia, el que entiende. Hoy el entretenimiento requiere mucha más inmediatez. Por eso, de a poco, el turf fue siendo reemplazado por otros juegos más rápidos e instantáneos. Nosotros, de alguna manera, tratamos de acompañar ese cambio y generamos distintas actividades para que la gente venga y se amigue un poco con lo que es una carrera de caballos, que sepa que se puede venir a pasar el día. A los chicos les encantan los caballos. Cuando tenemos propuestas más integrales, orientadas a la familia, viene más público porque es un programa que cierra por todos lados. Con la carrera sola no hacemos mucho.

¿Hacen recorridas “turísticas” para conocer a fondo el hipódromo?

Ahora estamos empezando de nuevo a realizarlas. Hace poco llevamos a cabo una movida con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para que puedan venir los chicos, las familias, los turistas a ver los studs y el trabajo que se hace con los caballos, que es muy interesante y la mayoría de la gente desconoce. Eso se realiza con grupos más chicos, no de forma masiva, pero se llevan a cabo frecuentemente ese tipo de recorridas.

¿El principal ingreso de dinero sigue siendo el turf o estas otras actividades nuevas?

Nosotros no lo medimos en términos de ingreso económico, sino que hacemos hincapié en nuestro objetivo principal: que este magnífico predio sea visitado y vivido por la gente, por el vecino de la ciudad, por toda la familia. Luego, cada negocio tiene su aporte económico al negocio total.

¿A quién pertenece el Hipódromo de Palermo y cuántas personas trabajan directamente contratadas por él?

El hipódromo es del Estado nacional, pero nosotros formamos parte de la compañía Hipódromo Argentino de Palermo S.A., y desde el año 1992 contamos con la concesión. Nuestra empresa está integrada por casi 2000 empleados directos que trabajan en las distintas áreas de negocio que tenemos *.

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